El viernes por la tarde, Alejandro fue personalmente al aeropuerto a recoger a su gran amigo, Máximo Zaldívar.
Máximo, al igual que él, era un adicto al trabajo y se mantenía firmemente soltero.
El motivo de su viaje a Ciudad del Norte era cerrar un proyecto estratégico con el Grupo Vargas.
Una vez en el lujoso auto, intercambiaron opiniones sobre negocios durante un rato.
De repente, Máximo cambió de tema:
—Vi en Instagram que tienes una hija. ¿Es legal o un desliz?
Alejandro negó con la cabeza, divertido. Sacó su teléfono y le mostró la foto del acta de matrimonio.
—Completamente legal.
Máximo arqueó una ceja, impresionado.
—Vaya, el sol debe haber salido por el oeste hoy.
Ambos eran amigos desde la universidad. Compartían historias similares, herederos que tuvieron que abrirse paso a sangre y fuego para asegurar su lugar en la cima, lo que generó un profundo respeto mutuo entre ellos.
—¿No que no creías en el matrimonio? —preguntó Máximo, sin poder dar crédito al drástico cambio de su amigo.
Los ojos de Alejandro se suavizaron de inmediato.
—Cuando conoces a la persona correcta, todas esas viejas reglas dejan de importar.
Máximo jamás imaginó escuchar la palabra «amor» salir de los labios de Alejandro.
Sacudió la cabeza, adoptando un tono más serio.
—El amor te da debilidades. Ándate con cuidado, las traiciones en la familia Vargas son peores que en la mía.
—Lo tengo muy claro.
Al llegar a las oficinas del Grupo Vargas, Máximo caminó al lado de Alejandro hacia su despacho.
Ambos eran hombres imponentes, con una presencia avasalladora. A su paso, los empleados casi dejaban de respirar, saludando con nerviosismo antes de volver rápidamente a sus tareas.
Entraron a la inmensa oficina.
Al poco tiempo, alguien llamó a la puerta. Era Selina, trayendo el café.
El café era exactamente el mismo.
Pero las tazas contaban una historia distinta.
La de Alejandro era exclusiva, con un elegante borde dorado. La de Máximo era una taza de porcelana blanca estándar, usada para las visitas.
Selina hizo una leve reverencia.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico
Es una novela que vives en cada fibra, te sientes que formas parte de ella ya que las emociones están al mil, me encanta mucho....