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Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico romance Capítulo 939

Elena no esperaba que tergiversara la verdad de esa manera; su expresión se volvió aún más fría.

Al ver que Viviana no estaba dispuesta a dejar el asunto y seguía acosándola, supo que no podría irse fácilmente. Se le ocurrió una idea y le dijo a Serena:

—Te diré quién es la diseñadora, pero solo a ti. Además, que acepte diseñar algo para ti dependerá enteramente de tu suerte.

A Serena le brillaron los ojos.

—Me parece perfecto.

Luego miró a Viviana con desprecio:

—Viviana, todos en nuestro círculo conocen tu vergonzoso pasado como la amante que se metió en una cama ajena. Deja de intentar limpiar tu imagen; no gastes tu energía. Mejor lárgate de aquí y no nos interrumpas mientras Elena me da esa información. Tengo varias fiestas importantes de la alta sociedad a las que asistir próximamente. A esos eventos, con tu estatus, jamás te invitarían, así que obviamente no necesitas joyas tan exclusivas.

Viviana, temiendo ofender a la joven de la familia Vargas, no se atrevió a replicar y se quedó a un lado, tragándose su coraje.

Elena se acercó a Serena y le susurró un nombre al oído. Tras hacerlo, advirtió:

—Te he confiado su nombre, espero que seas discreta y no lo vayas divulgando.

Serena asintió complacida.

—Por supuesto que no se lo diré a nadie.

Al ver que ya nadie la retenía, Elena tomó sus joyas y se marchó.

Cuando Viviana regresó a casa, pasó toda la noche rumiando su enojo.

Hugo había estado enfermo los últimos días y Viviana se había desvivido atendiéndolo, sirviéndole agua, café y cuidando cada detalle. Gracias a esas atenciones, la actitud de Hugo hacia ella había mejorado. Ya no era tan cortante; además de darle dinero generosamente, le hablaba con mucha más calidez.

Al notar que estaba de mal humor, él le preguntó:

—¿Qué te pasa? ¿Quién te hizo enojar?

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