Elena no esperaba que tergiversara la verdad de esa manera; su expresión se volvió aún más fría.
Al ver que Viviana no estaba dispuesta a dejar el asunto y seguía acosándola, supo que no podría irse fácilmente. Se le ocurrió una idea y le dijo a Serena:
—Te diré quién es la diseñadora, pero solo a ti. Además, que acepte diseñar algo para ti dependerá enteramente de tu suerte.
A Serena le brillaron los ojos.
—Me parece perfecto.
Luego miró a Viviana con desprecio:
—Viviana, todos en nuestro círculo conocen tu vergonzoso pasado como la amante que se metió en una cama ajena. Deja de intentar limpiar tu imagen; no gastes tu energía. Mejor lárgate de aquí y no nos interrumpas mientras Elena me da esa información. Tengo varias fiestas importantes de la alta sociedad a las que asistir próximamente. A esos eventos, con tu estatus, jamás te invitarían, así que obviamente no necesitas joyas tan exclusivas.
Viviana, temiendo ofender a la joven de la familia Vargas, no se atrevió a replicar y se quedó a un lado, tragándose su coraje.
Elena se acercó a Serena y le susurró un nombre al oído. Tras hacerlo, advirtió:
—Te he confiado su nombre, espero que seas discreta y no lo vayas divulgando.
Serena asintió complacida.
—Por supuesto que no se lo diré a nadie.
Al ver que ya nadie la retenía, Elena tomó sus joyas y se marchó.
Cuando Viviana regresó a casa, pasó toda la noche rumiando su enojo.
Hugo había estado enfermo los últimos días y Viviana se había desvivido atendiéndolo, sirviéndole agua, café y cuidando cada detalle. Gracias a esas atenciones, la actitud de Hugo hacia ella había mejorado. Ya no era tan cortante; además de darle dinero generosamente, le hablaba con mucha más calidez.
Al notar que estaba de mal humor, él le preguntó:
—¿Qué te pasa? ¿Quién te hizo enojar?

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico
Es una novela que vives en cada fibra, te sientes que formas parte de ella ya que las emociones están al mil, me encanta mucho....