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Regreso de la Muerta: La Venganza de Cecilia romance Capítulo 260

Camilo parpadeó, como si lo acabara de decir jugando.

Cecilia: —…

Ese cabrón, con su tonito “tierno”, soltaba cosas bien pesadas.

En eso llegó el hombre que venía con Camilo.

—¡Sr. Camilo, mala noticia! ¡Hubo bronca!

—¿Qué pasó?

—A nuestra gente, en el muelle de allá, la golpearon… y también les robaron la mercancía.

—¿Cómo que les robaron? ¿Se atrevieron a tocar a la gente de la Orden de la Merced? Vámonos, cabrones —gruñó Camilo.

Camilo, furioso, se dio la vuelta para ir a cobrarla.

Luego miró a Cecilia.

—Jefa, me voy. Tengo que atender esto.

—Ve —respondió ella.

Camilo y los suyos llegaron al muelle y vieron a su gente tirada.

Unos muertos, otros heridos, y puros quejidos por todos lados.

Del otro lado traían hachas; venían preparados.

—¿Quiénes fueron?

—Parece que gente de Omar… pero no estamos seguros.

—Chinguen a su madre. Se quieren morir —escupió Camilo, y ordenó atacar.

Ya había mandado llamar a los mejores de la Orden de la Merced. Esta vez iba a barrer con los de Omar.

Con Omar tenía una cuenta que no se iba a saldar jamás.

En el muelle empezó una pelea brutal.

Los dos bandos se fueron encima.

En ese rincón donde nadie veía, corrió sangre a lo bestia.

Cuando Iván anunció que todo era gratis, fue a probar absolutamente todo.

—Sí. Me la pasé increíble. Cecilia, ¿sabes lo rico que estuvo el masaje? Nunca había probado algo así…

Iban platicando cuando se toparon con Berta y Estela.

—Mira nada más, todavía aquí. Yo pensé que nosotras éramos las últimas… pero ya vi que hay gente que se tarda más. ¿Qué, no tuvieron suficiente? —soltó Estela, con burla.

—¿Y a ti qué? Si tú también te diste vuelo con todo —le contestó Martina al instante.

Ella lo había visto.

—Martina, yo no te estoy hablando a ti. ¿Tú por qué te metes?

—Entonces, ¿me lo estás diciendo a mí? —Cecilia la miró de reojo.

Estela puso cara de desprecio.

—Sí, a ti. Hoy sí te luciste, ¿no? Ya debes estar feliz. Esta reunión la organizó Berta, el crucero lo consiguió Berta… pero hay gente que se sabe colar y se roba toda la atención.

—Estela, cuida cómo hablas. Si Cecilia no hubiera salido a arreglar el desmadre, ¿tú crees que estarías disfrutando así? Esos “servicios” se pagan. ¿Cuántos podrías costear tú? Y hay quienes se quisieron hacer las importantes… pero el director Urbina ni las peló, y hasta se llevaron una cachetada —remató Martina, igual de filosa.

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