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Regreso de la Muerta: La Venganza de Cecilia romance Capítulo 804

Por consiguiente, ella solo era la hija de un empleado doméstico.

—¿Qué pasa? ¿Tienes miedo de que tu papá no me apruebe? —preguntó Aarón, confundido.

—No, no es eso. Mi papá seguro que te va a aceptar.

De lo que sí tenía miedo era de que Aarón, al descubrir la verdad, fuera quien no la aceptara a ella.

Aarón le acarició el cabello suavemente y sugirió:

—En ese caso, adelantemos las cosas y presentémonos pronto, ¿te parece bien?

Leticia asintió.

—Entonces, ¿qué tal mañana por la noche? ¡Saliendo de la oficina me llevas a conocer al señor y a la señora!

Aarón ya no aguantaba las ansias.

Si lograba amarrarse a la familia Fonseca, podría hacer lo que le diera la gana dentro de la empresa.

—Mañana... mañana es muy pronto. Mi papá es un hombre muy ocupado.

—Entonces tú dime cuándo. Tienes que organizar algo y darme una fecha exacta.

Leticia tampoco quería decepcionar a Aarón. Él le había comprado esa bolsa tan cara, le daba regalos y la trataba como a una reina.

Si se negaba, ¿no le rompería el corazón?

De repente, recordó algo que le había escuchado decir al asistente de Damián sobre un proyecto en San Laureano. Resultaba que este sábado, Damián viajaría para allá.

Y además de la ausencia de Damián, Karina Cabrera tampoco estaría en la casa el sábado.

Karina tenía la costumbre de salir a reunirse con sus amigas todos los sábados, y no regresaba hasta bien entrada la noche.

El sábado era, sin duda, el momento perfecto.

—Entonces que sea el sábado. Y de una vez voy a invitar a todos los del departamento para que el ambiente sea más alegre.

Aarón se emocionó como niño pequeño:

—¿En serio? ¿Vas a invitar a todo el departamento? ¿No te preocupa que descubran tu verdadera identidad? ¡Eres la heredera de la familia Fonseca!

—¡Lo juro! Si yo, Ismael, te estoy mintiendo, ¡que me parta un rayo!

Al verlo hacer un juramento tan solemne, Claudia por fin se quedó tranquila.

Ismael se quedó sin palabras por dentro.

Jamás imaginó que la metiche de Nuria Galindo fuera a regar chismes sobre él. ¡Era una maldita!

Se dio cuenta de que tenía que idear un plan para atacar al Grupo Galindo y darle a esa mujer una buena lección.

Aunque la familia Salinas no le llegaba a los talones a la familia Rivas, jugar sucio y ponerle trabas al Grupo Galindo en las sombras era pan comido.

—Mi amor, con que tú me creas es más que suficiente. ¡No dejes que los demás envenenen nuestra relación!

—Te creo a ti, pero esa Cecilia es de lo peor. ¡No pienso dejarla en paz!

Ismael se llevó un buen susto al escuchar eso.

—¿Qué... qué es lo que piensas hacerle?

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