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Regreso de la Muerta: La Venganza de Cecilia romance Capítulo 917

¡Se quedó de una pieza!

¡Cecilia, a la que había buscado desesperadamente durante más de medio mes, estaba ahí, en la casa de la familia Rivas!

—Saúl, llegas justo a tiempo. Este tonto te acaba de robar a tu prometida. ¡Se casó con él! —dijo Kevin Rivas, disfrutando del espectáculo.

La llegada de Saúl era perfecta para echarle más leña al fuego y hacer que se enfrentara a Valeria.

Como era de esperarse, Saúl se emocionó al ver a Cecilia, se acercó a ella y le tomó las manos.

—Cici, ¿dónde has estado todos estos días? Te busqué por todas partes. ¿Por qué estás con él? —preguntó Saúl con urgencia.

—¡Saúl, suéltala! ¡Cecilia ahora es mi nuera! ¡Se casó con Leandro hace unos días! —le recriminó Valeria.

—¿Qué dices? ¿Que se casó con Leandro? —Saúl no podía creerlo.

—Por supuesto. Si no me crees, pregúntaselo tú mismo —dijo Valeria, dándole una mirada a Cecilia.

Cecilia sabía que Valeria la estaba amenazando con la vida de su hermano y su cuñada.

No le quedó de otra más que responder:

—Mi suegra tiene razón. Me casé con Leandro. Ahora soy su esposa, ¡así que te pido que mantengas tu distancia!

—¡No! ¡No! ¿Cómo es posible? ¿Cómo pudiste casarte con Leandro? Me estás mintiendo, ¿verdad? ¿Te obligaron a hacerlo? ¡Cici, dímelo! —preguntó Saúl, desesperado.

Cecilia apretó los puños con fuerza.

—Nadie me obligó. Todo esto fue por mi propia voluntad. Saúl, lo siento mucho.

—¡Suelta a mi esposa! ¡Que la sueltes! —gritó Leandro al ver la escena, acercándose para separarlos.

Saúl ya había aguantado demasiado. Miró a Leandro y, sin pensarlo dos veces, se le fue encima.

¡Plaf!

¡Le acomodó un buen puñetazo a Leandro!

—¡Te atreves a robarte a mi esposa! ¡No te la vas a acabar! —Leandro también se enfureció.

—Papá, Cecilia es mi prometida, tú mismo me diste tu palabra. ¡Él me robó a mi mujer!

—No me importa lo que haya pasado antes, la realidad es que ahora Cecilia está casada con Leandro, y lo hecho, hecho está. Saúl, ríndete y olvídalo de una vez. ¡Es solo una mujer! —intentó persuadirlo Cristian.

Él también se acababa de enterar de todo el asunto ese mismo día.

Aunque no era la situación ideal, ya habían pasado la noche juntos, así que no le quedaba más remedio que aceptar que Cecilia y Leandro estaban casados.

—¡Hmph! ¡Qué mujer tan resbalosa! Desde el principio supe que no era una buena persona. Seducir hasta a un idiota... ¿para qué queremos a una mujer así en esta familia? —intervino Ainhoa, que no había dicho una sola palabra hasta ese momento.

Sus palabras destilaban veneno contra Cecilia.

De por sí, siempre quiso que Cecilia se alejara de Saúl. Ahora que finalmente lo había hecho para estar con Leandro, seguía hirviendo del coraje.

Valeria le lanzó una mirada fulminante a Ainhoa y soltó una carcajada fría.

—¿Resbalosa? ¿Quién te crees para hablar así de mi nuera? Ainhoa, ¡la única resbalosa aquí eres tú! ¡Tú eres la verdadera descarada sinvergüenza!

Ainhoa nunca se imaginó que el fuego terminaría quemándola a ella.

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