Entrar Via

REY DE ESPADAS. La novia forzada romance Capítulo 17

CAPÍTULO 17. El maestro y la alumna

La sala estaba más tensa que una cuerda a punto de romperse. La pregunta había quedado en el aire, quizás la misma que Raven esperaba de parte de Tom Siegel, y en el mismo contexto, la diferencia era que Raven sentía en lo más profundo de su ser que Rowan solo estaba protegiéndola con ella.

A fin de cuentas le había pedido que le enseñara a manejar la empresa ¿no?

—Vamos a sentarnos —ordenó y los accionistas empezaron a tomar asiento alrededor de la mesa de reuniones, todos lanzándose miradas inquietas y murmurando estrategias que se solapaban unas con otras.

Raven, sin embargo, fue hasta el otro lado de la mesa y ocupó una silla junto a Rowan.

—Podemos renegociar el contrato con la naviera por esos tres barcos—sugirió uno de los accionistas, ajustándose las gafas—. Quizá fue un malentendido o quizás quieren un poco más de dinero.

—¿Y si simplemente alquilamos cargueros nuevos? —se aventuró otro—. El problema es solo la mercancía perecedera, ¿no?

—Conseguir cargueros nuevos y confiables demoraría mucho más de cuarenta y ocho horas, y hay clientes importantes esperando esa mercancía.

—No podemos darnos el lujo de perder clientes —añadió una mujer mayor, golpeando ligeramente la mesa con los dedos—. La reputación se va al suelo más rápido de lo que sube.

Pero mientras todos hablaban encima de todos, Rowan miró a Raven con calma absoluta, como si estuvieran en un café y no en una sala de crisis corporativa; y ella se inclinó hacia él, sabiendo que quería decirle algo.

—Estás mirando el problema —le dijo en voz baja—. Pero no estás viendo el contexto.

Raven frunció los labios, con los ojos clavados en la carpeta que Rick le había dado. No era tonta, sabía que todo aquello había sido orquestado para dejarla como una incapaz. Y sí, era cierto que aún no tenía total control de los movimientos internos de la empresa, pero tampoco iba a quedarse con los brazos cruzados.

—Fue una trampa —le susurró sin mirarlo—. La naviera solo canceló los tres contratos de carga perecedera, justo los que se pueden perder si no se transportan a tiempo. Lo hicieron a propósito. Probablemente Siegel tenga algo que ver con eso.

Rowan asintió, con una media sonrisa.

—Casi siempre los dueños solo ven el resultado de lo que los CEOs hacen. La naviera también es manejada por un CEO —le contó—. Ahora bien, en los negocios, solo hay dos posiciones: atacas o te defiendes. ¿Qué vas a hacer tú?

Raven inspiró hondo y lo miró a los ojos. Esos malditos aojos azules eran como dos pozos sin fondo llenos de peligro, y hacían que el corazón le latiera demasiado rápido, con esa mezcla extraña de miedo y determinación que solo se tiene justo antes de tomar una decisión que puede cambiarlo todo.

¡Maldición estaban hablando de barcos y ella estaba más mojada que una esponja en un naufragio!

Pero a fin de cuentas él tenía razón, y ella no había sobrevivido para pasar todo el tiempo defendiéndose.

Se puso de pie de golpe, interrumpiendo el murmullo general y todos se voltearon a mirarla. Su voz fue clara y segura cuando le habló a la asistente, aunque por dentro se sintiera temblar.

—Llama al jefe del departamento legal y al jefe de logística. Los quiero aquí ahora mismo.

Un par de secretarias salieron corriendo, y en pocos minutos, los dos hombres entraron en la sala con expresión expectante, pero Raven no les dio tiempo de acomodarse.

CAPÍTULO 17. El maestro y la alumna 1

CAPÍTULO 17. El maestro y la alumna 2

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: REY DE ESPADAS. La novia forzada