Entrar Via

REY DE ESPADAS. La novia forzada romance Capítulo 25

CAPÍTULO 25. Verdades y bodas

La respuesta simple, obvia, y tenía que ser directa porque aunque Raven estaba al borde de la paranoia, era mejor eso que morir a manos de la gente en la que confiaba. Así que se giró hacia Jessica y le sonrió con agradecimiento, sabiendo que era la única que no se estaba molestando en ocultarle la verdad.

—Debí estar muy tonta para siquiera considerar casarme con un cerdo como Ulises —dijo mientras hacía un gesto de asco y se ajustaba por enésima vez el velo sobre su peinado, y su voz sonó más indignada que avergonzada.

Jessica soltó una risita y levantó la copa de champaña que tenía en las manos.

—¡Créeme, eso mismo pensé yo y unos cuantos más! Solo que nadie se atrevía a decírtelo en voz alta y cuando yo lo hice me trataste como una enemiga —aseveró Jessica—. Pero me alegro de que hayas entrado en razón y no te cases con él. Eso sí, preferiría que entendieras que no tienes que casarte con nadie, ni con Ulises, ni con Rowan, ni con ningún otro apellido importante. Da igual lo que digan los Harrelson o quien sea. Con todo lo que respeto a tu difunta abuela, ella no era quien para planificar una vida que no era la suya.

—Te llamaré progresista y no rebelde —le sonrió Raven con un suspiro y se volvió hacia ella con una media sonrisa. Había gratitud en su mirada, pero también una sombra de realidad que no podía ignorar—. No tener que casarme sería perfecto, Jess, si no fuera porque mi empresa aún no está completamente bajo mi control. Mientras siga vulnerable, cualquier movimiento en falso podría hacer que la pierda. Tengo que recuperarla… y para eso, Rowan es parte del trato.

Jessica alzó una ceja, claramente escéptica.

—¿Y estás segura de que Rowan no está jugando su propio juego?

—¡Por supuesto que lo está haciendo! —admitió Raven cruzándose de brazos—. Pero al menos sé que Ulises es una apuesta segura para perderlo todo. En cambio Rowan parece… distinto.

—Parecer no es lo mismo que ser —dijo Jessica con suavidad, sin ánimo de pincharla, sino de advertirla con cariño—. Tiene cara de buen tipo, sí, pero tienes que mantener los ojos bien abiertos, Raven. A veces, enamorarse de la persona equivocada es más peligroso que estar sola.

Raven soltó una carcajada incrédula, como si eso último fuera una fantasía absurda.

—¿Yo? ¿Enamorarme? Por favor… —dijo mientras se ponía de pie, recogiendo su falda—. Eso ya no va a pasar. ¡Mi corazón está más salado que el Mar Muerto!

—¡Pues que sepas que hay algas y bacterias en el mar muerto, los bichos crecen donde sea, no seas tan confiada! —se carcajeó Jessica, pero su expresión decía que la conocía demasiado bien como para creerle esa última parte.

Y entonces llegó la hora.

El jardín estaba decorado en blanco, como salido de un sueño. Las flores trepaban por los arcos y las guirnaldas colgaban de la glorieta, que se encontraba justo en centro del patio, enmarcada por rosales en flor y árboles altos que ofrecían una sombra amable. El aire olía a jazmín y al pasto recién cortado, mezclado con el leve perfume que Raven llevaba.

Y antes de que cualquiera osara interrumpirlos ella asintió decidida.

—Sí —dijo soltando todo el aire.

Le temblaban un poco las manos, pero consiguió ponerle el anillo a Rowan y sintió su mano cálida acariciar la suya por un momento.

—Tristan es mi padrino —lo presentó Roean con un susurro—. Él me ayudará a ponerte el tuyo.

Tristan se acercó con una sonrisa de cómplice y le colocó el anillo como si fuera el mayordomo más calificado.

—Por el poder que me ha sido conferido, yo los declaro marido y mujer. ¡Puedes besar a la novia! —sonrió y Raven no lo pensó dos veces antes de sentarse en su regazo y cruzar los brazos destrás de su cuello, asaltando su boca con una pasión inesperada, sin disimulo, como si necesitara demostrarle al mundo —y quizá a sí misma— que eso no era una actuación.

Y por supuesto que no sabía que entre todos aquellos invitados, quien había sido llamada para arruinar su noche de bodas, estaba ya retorciéndose de rabia en su silla como si estuviera sentada sobre un hierro caliente.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: REY DE ESPADAS. La novia forzada