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REY DE ESPADAS. La novia forzada romance Capítulo 55

CAPÍTULO 55. Depredadores y presas

El teléfono no había dejado de sonar en toda la mañana. El tráfico hacia el centro era un caos, pero a Rowan y a Raven no les importó. Se subieron al auto sin desayunar siquiera, con el corazón acelerado y la cabeza llena de preguntas sin respuesta. La ciudad parecía más gris de lo habitual, y por primera vez en semanas, el silencio entre ellos no era cómodo.

Raven miraba por la ventana, inquieta. Tenía el estómago revuelto. Había sentido el golpe desde que vio las noticias, pero ver a Rowan tenso, serio, mudo… eso la preocupaba más.

—¿Estás bien? —preguntó finalmente, sin dejar de mirar al frente.

Rowan no respondió de inmediato. Mantenía ambas manos cerradas en puños sobre los reposabrazos de su silla, con los nudillos ligeramente blancos.

—Sí. Solo estoy pensando en cómo los voy a destruir a todos —respondió al fin, con voz tranquila, pero helada.

No era que no se estuviera preparando para algo como aquello, después de todo había tenido dos años de ventaja para tejer sus trampas, pero el hecho de que hubieran llegado solo significaba que no se había equivocado nunca, que siempre había alimentado y protegido a sus peores enemigos en su propia casa y uno de ellos era su propia hermana.

Cuando llegaron al edificio, la tensión ya era palpable. Los empleados los miraban con nerviosismo, algunos evitaban hacer contacto visual. Era evidente que todos sabían lo que estaba pasando, o al menos, lo que creían que estaba pasando.

Subieron al piso ejecutivo y al llegar a la sala de juntas, ya había una docena de personas reunidas. La Junta Directiva estaba completa, por supuesto, porque con las noticias habrían venido, convocados o no. Todos los rostros reflejaban urgencia, preocupación, o un toque de hipocresía.

—Rowan —dijo uno de los accionistas, un hombre mayor, con gafas gruesas y el traje mal abotonado—. Qué bueno que finalmente llegas. Necesitamos respuestas. Las acciones están desplomándose. La prensa no deja de publicar informes médicos. ¡Esto es grave!

—¡Muy grave! —añadió otra accionista—. Estamos en crisis y ni siquiera has dado una rueda de prensa. ¿Qué estás esperando?

Rowan se mantuvo firme en su lugar en la cabecera de la mesa. Se veía calmo por fuera, pero Raven vio cómo su mandíbula se tensaba.

—Estoy esperando a que dejen de actuar como gallinas sin cabeza —dijo él con una sonrisa casi divertida—. Si tanto les preocupa, deberían empezar por dejar de consumir noticias falsas como si fueran verdad.

La sala quedó en silencio y nadie se atrevió a replicar de inmediato.

Y entonces, ¡por supuesto! apareció Ottavio.

Entró como si estuviera salvando el mundo, con su traje perfectamente planchado, su sonrisa mesurada y esa aura de falsa autoridad que tanto le gustaba exhibir. Y detrás de él entró su inútil favorito, ¡digo! su hijo favorito.

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CAPÍTULO 55. Depredadores y presas 2

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