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Secreto indecente romance Capítulo 12

Fue cuando Giovanni siente que sus paredes vaginales se tensan un poco, y decide bajar sus labios hasta su coño. Los entre abre un poco con sus dedos y de manera inmediata empieza a lamer su interior.

Los gemidos de Liana fueron brutales, la rubia arqueo su cuerpo justo cuando el orgasmo la alcanzo mientras que él se bebía su dulce jugo. Giovanni no paro de lamerle el coño hasta saciarse de ella y hasta que dejo de clamar su nombre.

La rubia desplomo su cuerpo en la cama con las piernas abiertas y temblorosas, Giovanni levanta la vista y observa el subir y bajar de su pecho. Sus pezones se encontraban erguidos y sus brazos debajo de la almohada.

—Y apenas estamos comenzando —dice en voz alta a lo que ella baja la mirada.

Giovanni se pone en pie acomodando su traje, tendiéndole la mano a ella.

—Vamos, vístete.

—¿Por qué? —Liana frunce el ceño.

—Iremos a mi casa.

—¿Qué dice? —se incorpora un poco cubriendo su cuerpo.

Y ella que pensó que ese hombre la iba a tomar allí mismo y resulta que no. Al parecer su fuerza de voluntad era enorme.

—Vamos Liana, ponte algo de ropa o te llevare a sí mismo a mi casa.

Liana pestañea, relame sus labios y se termina por poner en pie. Confundida y con nervios a millón busca algo de ropa y cuando pretende vestirse echa la vista hacia atrás.

—¿No se va a salir?

—¿Para qué?, ya te he visto hasta el alma—se acomoda en la cama sin apartar la vista de ella.

La rubia niega mientras deja caer la bata blanca a sus pies.

La polla de Giovanni reacciona cuando ve esa espalda y culo desnudo, detalla cada parte de Liana y siente que iba a estallar, pero necesitaba controlarse hasta llevarla a casa. Allá pretendía hacerle de todo a ese cuerpo.

Pero mientras que eso pasaba, el CEO admira esas curvas con lujuria y morbo. Muerde sus labios y luego los relame al ver como ella sube sus bragas lentamente. Y era una pena, puesto que él deseaba que se quedara sin ellas.

Cuando Liana estuvo lista, ambos se marcharon. Giovanni conducía como loco por la autopista para poder llegar a su casa cuanto antes. Su paciencia estaba llegando a su límite, si no cogía con esa mujer se iba a volver loco.

Unos minutos después el CEO aparco el coche en el garaje de su casa, no más al entrar en la casa el castaño envolvió la cintura de Liana con sus brazos y tomó posesión de sus labios. Luego la sujeta por la altura de sus nalgas elevándola del suelo.

Conduce sus pasos hasta la escaleras mientras que se come su boca, Liana estaba muy dispuesta a todo ya que ella le echo los brazos al cuello y le respondió al beso. En cuanto el castaño entro en su recámara se tumbó en la cama con ella.

Giovanni se coló entre sus muslos con fiereza para luego aferrar una de sus manos sobre una de las tetas de Liana. Aprieta la misma con fuerza oyendo como ella gime, claramente sus tetas eran un detonante para esa mujer.

Eran tan sensibles que se excitaba no más al tocarla por encima de la ropa. Y eso le encantaba a Giovanni, tanta pureza en una sola persona le fascinaba, era como para no dejar nunca a esa chica.

Muerde sus labios jalando el mismo de manera morbosa… Liana se sujetaba a sus brazos intentando clavar sus uñas en su piel por el mero dolor de ser mordida, así que eso llevo a Giovanni a quitarse el saco y la camisa.

Liana al ver el cuerpo de ese hombre se sorprendió mucho, era la primera vez que observaba un cuerpo masculino tan macizo y perfecto. La piel bronceada de Giovanni brillaba como el bronce y esos músculos de sus brazos, pecho y hombros la hicieron tragar saliva.

Era un verdadero hombre el que tenía metido entre sus piernas y el que pretendía quitarle la virginidad, de esa noche no pasaba, de eso estaba completamente segura. Por una lado estaba muerta del miedo, y por la otra, bueno, algo ansiosa de experimentar con un hombre tan grande en todos los sentidos.

—Tócame, Liana. Vamos, tócame…—ella pestañea un par de veces, y luego se decide a tocarlo pudiendo sentir la dureza de esos músculos bajo la palma de su mano.

En eso en medio de su estupefacción Giovanni se inclina hacia ella y busca sus labios, la mira unos segundos para luego besarla. La sujeta por el cuello con una mano y con la otra toma el muslo de su pierna para llevarlo hacia arriba.

El beso se hizo más intenso y sus cuerpos se fundieron cada vez un poco más. Giovanni devoro los labios de Liana hasta cansarse, se separa un poco de ella para sacarle la ropa y liberar sus tetas del sujetador.

Desliza sus manos por el centro de su cuerpo aun estando metido entre sus muslos abiertos, llega a la altura del broche de su pantalón y sin perder el tiempo la despoja de él. Luego se inclina hacia su coño mientras muerde sus labios, hace a un lado aquellas pantaletas y empieza a lamer su coño.

—¡Ahhhh! —Liana jadea al sentir la tibia lengua del jefe de su papá dentro de su coño.

Después de probar su coño y dejarla húmeda, Giovanni se aleja y empieza a desvestirse ante la atenta mirada de Liana. Sabía que esa chica no había visto a un hombre desnudo en su vida, así que quería que su experiencia con él fuese la mejor de todas.

En lo que vio que él se bajó el pantalón sintió que su corazón iba a volar, luego de eso diviso como bajo la ropa interior y en ese instante sintió pánico. El pene de ese hombre era demasiado grande.

Traga saliva en seco y luego ve los ojos de ese hombre.

—Intentare ser gentil contigo.

Liana cierra las piernas al divisar que él se aproxima a ella. La joven lo ve con ojos de miedo viendo como Giovanni posiciona ambas manos sobre sus rodillas.

—Poniéndome esa cara de espanto solo consigues que me excite más de lo que ya estoy. Hace mucho que no estoy con una virgen, creo que cuando era un crío —sonríe al mismo tiempo que se acomoda lentamente entre sus piernas.

—¿Ah, sí? —logra decir con un hilo de voz.

—Si —responde con firmeza terminando por acomodar todo su cuerpo sobre el de ella.

Liana da un respingo al sentir la polla caliente de ese hombre sobre su vientre, se sujeta de los brazos de él sintiéndose muy tensa.

—Tranquila, relájate Liana —le dice acariciando su cuerpo con sensualidad —. Si no te relajas no lo vas a disfrutar —susurra contra sus labios.

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