Y en esa posición el CEO mete su polla en el coño de Liana con un poco de rudeza provocando un gemido desde el fondo de su garganta. Golpea su cuerpo contra el cristal para poder meterle la polla mucho más adentro.
—¡Oh, Liana! Mierda…—gime con fuerza para luego morder sus labios.
—¡Ahhh! Un poco más despacio —pide con voz lamentera.
Giovanni siguió entrando y saliendo del coño de Liana sujetándose de la curva de su cadera, el sonido creado por la unión de sus sexos era divino, cada vez que golpeaba el culo de esa mujer Giovanni solo deseaba una cosa, no parar de follarla.
Entre abre los labios al sentir que estaba a punto de eyacular, y al escuchar los fuertes gemidos de Liana no siguió reprimiéndose más y termino por correrse dentro de la rubia.
Sujeta sus caderas con fuerza clavando sus uñas en su piel, Giovanni descarga su polla dentro del coño de Liana quedando complemente exhausto. Suelta el aliento, sacando su pene humedecido por su semen de la vagina de ella.
El castaño retrocede dos pasos quedando bajo el chorro de agua, Liana seguía dándole la espalda y este termina por tomarla por la cintura para hacerla darse la vuelta. Envuelve su cuerpo contra el suyo juntando sus labios con los de Liana.
—¿Estás bien? —la rubia levanta la vista para ver sus ojos.
—Eso creo…
Giovanni sonríe al ver esas mejillas rojas y esos labios levemente hinchados. Lo que lo lleva apretar su estrecha cintura.
—Te dejare dormir un rato cuando salgamos de la ducha.
—¿No me llevara a casa?
—No, te quedaras aquí Liana.
La joven pestañea, pero no dice nada. Suponía que como su padre no estaba podía quedarse fuera de casa.
[…]
Despierta a media madrugada sintiendo un poco de frío, Liana se incorpora en la cama de Giovanni y nota que la misma estaba vacía. La joven frunce la mirada observando para todos lados, pero él no estaba.
Frota su rostro y luego se pone en pie, la rubia camina hasta la puerta entre abierta y ve el corredor oscuro. Liana muerde sus labios mientras camina con algo de nerviosismo, llega al pie de las escaleras y ve todo tenebroso abajo.
Duda para bajar, pero decide hacerlo. Llevando solo una de las camisas de Giovanni puesta, Liana avanza escaleras abajo buscando al castaño. Pero no estaba en el recibidor, en eso escucha el sonido de su voz y eso la hace caminar hasta ella.
Ve el rabillo de una luz blanca por el orillo de la puerta y se aproxima a ella, se detiene ante la puerta y escucha que él se encuentra en esa habitación.
—¡Claro!, nadie ha dicho que no quiero estar contigo —esas palabras la hicieron alejarse un poco de la puerta —. Por supuesto que me gustaría volver a follar contigo.
Liana mira la puerta con pasmo, él estaba hablando con una mujer y al parecer estaban quedando para verse. La rubia cubre sus labios con la mano, aunque sabía que ese hecho no debía molestarle, lo cierto era que si le molestaba y no comprendía porque.
Muerde sus labios y decide irse de allí, no era nadie para estar escuchando las conversaciones ajenas.
—¿Qué estás haciendo aquí? —la voz de Giovanni la hizo dar un respingo, Liana se queda de espaldas sin decir nada —. Liana…—su voz era ronca y muy fuerte, daba miedo.
—Nada, estaba sola en la cama.
—¿Es por eso que has bajado?
—Es que quería decirle que me gustaría volver a casa.
En eso, la chica siente la cercanía de Giovanni lo que produce que se le erice todo el cuerpo. Sin embargo se queda en el mismo lugar sin moverse.
—¿Segura que quieres que te lleve a casa? —Susurra contra su oído, ella solo puede tragar saliva—. No te siento muy convincente que digamos —Giovanni envuelve su cintura con los brazos y aprieta con un poco de fuerza.
—Sí, quiero irme —pero aquello lo dice de boca afuera, puesto que en realidad no deseaba irse muy a pesar de lo que había escuchado.
—Pero tu piel me dice otra cosa, Liana.
En ese momento Giovanni comenzó a deslizar sus manos por la curva del culo de Liana sintiendo su piel desnuda y erizada, ella podía decir lo que quisiera, pero su cuerpo no deseaba largarse de su casa.
Le pedía a gritos que se la follara una vez más, y la erección de su polla le imploraba que cogiera con esa mujer en ese momento o explotaría. Esa chica causaba un efecto extraño en su cuerpo.
Ni siquiera la mujer con la que estuvo hablando hace un momento lo hacía sentirse así…
El CEO empieza a besar su cuello al mismo tiempo que corona sus tetas, sus pezones estaban rígidos y todos los vellos de su piel estaban erizados. Giovanni muerde su cuello suavemente al mismo tiempo que aprieta sus tetas.
—¡Ahh! —oye gemir a Liana suavemente lo que altera sus sentidos, su mente ya era muy peligrosa para esas alturas.
—Si vez…
Conduce el cuerpo de la rubia contra la pared y la hace darse la vuelta y en ese instante besa sus labios con fiereza sujetando su mentón con rudeza. Mete su lengua hasta el fondo de su boca para luego envolver su cuerpo con el brazo.
Liana le echa los brazos al cuello y es cuando Giovanni sujeta su cuerpo por la parte del culo. La eleva del suelo para colarse entre sus muslo. Él llevaba una toalla envuelta en la cintura así que no le costó mucho desprenderse de ella.
Su polla rozaba los labios vaginales de Liana sintiendo lo húmeda y tibia que estaba, su boca sabia deliciosa y esos gemidos apagados lo estaban volviendo maniático. Muerde los labios de Liana mientras que toma su pene y lo encamina hasta el coño de ella.
—Espera… —ella lo detiene.
—¿Qué? —gime contra sus labios —. Deseas tanto como yo que te folle el coño, ¿porque quieres que me detenga? —pregunta chupando su labio inferior.
Giovanni no espera una respuesta por parte de ella puesto que empuja su polla contra el interior de su coño metiéndoselo poco a poco al mismo tiempo que la oye jadear bajito. El CEO termina por meterle el pene de una sola embestida consiguiendo escuchar un fuerte quejido brotar de sus labios.
Liana mantiene los labios abiertos mientras que Giovanni entra y sale de su coño con bestialidad, ambos estaban tan mojados, excitados y calientes que no les intereso hacerlo allí mismo contra la pared.
Giovanni sostenía todo su peso por la curva de su culo, movía su cadera contra su coño de una manera que ella sentía como su pene hacia círculos dentro de la cavidad de su vagina, ella imagino como se vería la unión de esa enorme polla contra su coño y babeo.
Luego siente que él besa su cuello chupando su piel, luego conduce su boca hasta los labios de ella para besarla mientras que le mete un poco más la polla hasta el fondo; arrancándole un fuerte gemido. Liana se aferra a sus hombros al sentir que el orgasmo estaba a punto de alcanzarla.
—¡Oh! Giovanni, Giovanni —clama el nombre de su amante mientras experimenta otro orgasmo tan bueno como los anteriores.
El castaño sigue entrando y saliendo del coño de Liana hasta que ella dejara de gemir, ambos sudaban mucho y la tenue luz del corredor le brindaba una fascinante visión de la piel de ella. Tan brillante y seductora, sin duda alguna esa mujer le encantaba.
Fácilmente se podía obsesionar con ella, de hecho, ya pensaba que lo estaba.
Giovanni no paro de meterle la polla creando un delicioso sonido placentero para sus oídos, podía sentir los fluidos de ella envolviendo su polla, cierra los ojos y sujeta bien su culo hasta que siente que no puede detener la inminente explosión de su pene.
Consigue eyacular por completo dentro de ella mientras que seguía embistiendo su coño hasta vaciarse, Liana junta su cuerpo contra el suyo y ambos quedan muy juntos y con sus sexos todavía unidos.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Secreto indecente