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Secreto indecente romance Capítulo 15

Giovanni llega a casa muy por la noche, por más que intento desocuparse temprano no lo consiguió sintiendo que todo el maldito fue perdido.

El CEO se sienta en el sofá y recuesta la cabeza hacia atrás, al menos consiguió que el piloto retrasara el maldito vuelo para dentro de dos días. Tenía más tiempo para pasarlo con Liana, sabía que no estaba obrando bien, pero que alternativa tenia para poder estar con Liana.

Frunce el ceño puesto que lo que estaba sintiendo era cargo de culpa, pero esa hermosa rubia lo valía. Luego se pregunta algo inquietante, ¿Por qué se tomaba tantas molestias con ella?

No comprendía porque razón siempre intentaba tener el mayor tiempo posible con Liana, y de paso, era la primera mujer que trataba de esa manera. Era tan cuidadoso con ella, siempre ansiaba hacerla sentir bien, que disfrutara del sexo lo mejor posible.

La verdad es que no deseaba que su primera experiencia sexual fuese traumática.

—Que maldito soy, solo la estoy preparando para otro hijo de puta.

Aquel pensamiento lo cabreo, se la imagino liándose con otro sujeto y eso le hizo hervir la sangre. Es que no concebía si quiera tener que verla acompañada de un joven de su misma edad.

Alguien joven…

Baja la mirada, era posible que Liana después de que terminara el mes ya no tuviera interés en él. Y no la culpaba, ella era muy joven y él muy grande. Era viable que la rubia no dudara nada en no querer volver a verlo.

Luego recuerda a aquel joven que encontró en su puerta, a ese chico se le notaba claramente sus intenciones para con ella. Giovanni aprieta la mandíbula y frunce la mirada, luego endereza la cabeza.

—Ni se crea que va a salir con ella—musita.

—¿Señor Carter? —Giovanni levanta la mirada al escuchar la voz de Liana.

Ella se encontraba de pie en la entrada del recibidor, solo llevaba puesto unas calcetas y una de sus camisas del trabajo. La joven se abrazaba a si misma pareciendo tan niña, tan inocente, tan deliciosa y apetitosa.

Y él que estaba con aquellos pensamientos de celos de mierda, pero al verla allí de pie con esas piernas descubiertas y sabiendo que no llevaba nada debajo le hacía encenderse. Verla así tan angelical solo le provocaba hacer una buena porno con esa rubia.

—Ven aquí—la llama con voz ronca.

La ve andar hacia donde estaba él y siente como su polla reacciona, relame sus labios al ver esos muslos tan carnosos y deliciosos.

—Escuche un ruido y por eso baje.

—¿Ah, sí?

Giovanni levanta la mirada para ver su rostro, bajo la escasa luz del recibidor el CEO logro ver ese brillo en sus ojos y aquellos labios semi húmedos.

No se lo piensa dos veces y toma a Liana de la muñeca y la hace sentarse a horcajadas sobre él haciéndola sobresaltarse. El castaño envuelve su cintura con los brazos presionando su cuerpo contra el suyo.

—Ya no quiero que me llames señor Carter, dime Giovanni —musita contra su boca semi abierta.

—Pero…—él no la deja hablar ya que le muerde el labio inferior.

—Giovanni, quiero que me llames por mi nombre, ¿entiendes, Liana? —chupa su boca con fuerza al mismo tiempo que aprieta su cintura.

—Si.

—Bien…

Desliza las manos hasta la curva de su culo y empieza a levantar un poco la camisa, al sentir la piel desnuda de su trasero Giovanni suelta un pequeño jadeo.

—Liana, te deseo —suelta las palabras sin que pudiera evitarla.

Luego de eso la besa apretando su cintura, Liana envuelve su cuello arrimando todo su cuerpo contra el suyo. Al sentir la suavidad de sus tetas, no pierde el tiempo en sacarle la camisa y dejarla completamente denuda ante sus ojos.

—Tu cuerpo es tan perfecto —ronronea acariciando sus tetas, sus costillas y su cadera —. Me ha excitado pensando todo el día que no llevabas nada debajo de mi camisa.

Aprieta su cintura y se acerca a una de sus tetas ya erecta, mete el pezón rígido en su boca para chuparlo con ganas. Liana enreda sus dedos entre su cabello e inclina la cabeza hacia atrás, él saborea el pezón terso y rosado de esa rubia con ganas.

Lo rodea son su lengua haciendo círculos atormentadores, luego se lo muerde y jala un poco. Repite lo mismo con el otro pezón hasta dejar un pequeño chupete a un costado. Hace que Liana se incline un poco hacia atrás y empieza a dejar un reguero de besos por todo el centro de su cuerpo hasta llegar a su ombligo.

Giovanni eleva la mirada viendo como el cuerpo de Liana estaba todo erizado. Lleva dos dedos a la boca de ella y los humedece con su propia saliva, conduce esos dedos hasta su coño y toca la protuberancia escondida entre los pliegues de su vagina.

—¡Ahhhh! —ella jadea no más al sentirlo.

Giovanni sonríe y empieza a masturbar su clítoris lentamente consiguiendo que ella empiece a mover su cadera despacio, el ve ese meneo de cintura y traga saliva en seco. Luego muerde sus labios al verla que sube y baja un poco el culo.

Lleva sus ojos hasta su rostro y percibe que ella mordía sus labios con lujuria, mantenía los ojos cerrados y fruncía el ceño. Él decide que era hora de meterle uno de sus dedos, y para cuando lo hizo Liana abre los ojos labios en una perfecta O.

Sus muslos se tensaron un poco y la cavidad de su coño palpitaba, en unos segundos se correría de eso no había duda. Siguió penetrando su vagina con el dedo y opto por meterle otro dedo.

—¡Ahhhh! —jadea más fuerte.

El movimiento de su cadera pasó a ser un poco más rápido, golpeaba su mano con bestialidad hasta que la sintió liberarse y derramar todo su semen en su mano. La rubia soltó el aliento cuando exploto en la mano de Giovanni.

Disminuyo los movimientos a medida que el orgasmo iba cediendo. El castaño muerde sus labios al sentir como ella mueve por si sola su cuerpo sin que él la enseñara, eso le confirmaba que estaba aprendiendo, pero demasiado rápido.

Ella se muerde los labios al sentir la cabeza de su polla en la entrada de su coño y luego suelta el aliento cuando él se lo mete por completo haciéndola bajar hasta el fondo. Liana se aferra a sus hombros y se queda allí sin hacer mucho, la verdad es que no sabía mucho en esa posición.

—Es lo mismo como cuando te folle con los dedos, solo déjate llevar lentamente y luego, si quieres, aceleras.

Giovanni siempre le decía como hacerlo todo, era muy detallista en esa parte y le encantaba que lo fuese. Él le estaba enseñando como tener sexo, y eso era admirable. Si hubiera sido otro, solo coge con ella y se satisface él.

Pero ese hombre, le proporcionaba todos los orgasmos posibles a ella, la preparaba primero y luego es que él obtenía su placer. La verdad es que no era muy difícil no enamorarse de él.

¿Enamorarse?

¿Qué diablos estaba pensando?

—¿Liana? —la voz de él la interrumpe —. No piensen tanto, solo dejarte llevar.

—Si.

La joven hace a un lado esos pensamientos absurdos, y empieza a concentrarse en lo que estaba haciendo. Menea las caderas lentamente en un solo ritmo, Giovanni se sujeta de su culo lo cual le gusta mucho.

Cada vez que la tomaba por allí era como si algo en ella se encendiera, toma el espaldar del sofá con fuerza y mueve un poco más rápido el culo. Mantiene los ojos cerrados para evitar tener que ver esos ojos azules puesto en ella.

Aunque no lo estuviera viendo, sabía que él la miraba. En eso siente que la sujeta de una de sus tetas apretándola suavemente.

—Vamos Liana, muévelo más rico. Sé que puedes mover ese lindo culo más rápido, quiero que me hayas llegar.

—¡Aaah, sí! —la rubia jadeo con fuerza inclinando la cabeza hacia atrás.

El sofá empezó a moverse de su lugar ya que ella comenzó a mover el cuerpo con brutalidad, Giovanni apretó sus agarres mientras que ella se volvía loca sobre él. Empujaba su coño contra la polla de él creando un sonido erótico y grotescamente morboso.

Mojada y excitada Liana ya había rodado algunos centímetros el sofá y Giovanni termino por meterse un pezón en la boca para chupárselo con fuerza mientras que ella se penetraba su coño.

—¡Ah! ¡Ah! ¡Ah!, ya no puedo más, me voy a correr Giovanni.

Cuando el CEO escucho su nombre de pila en un grito de placer y más aún provenir de esos labios no lo pudo soportar, eyaculo en ese instante conjuntamente con Liana. Los fluidos de ambos se mezclaron en el cuerpo de ella los cuales terminaron parando en el vientre del castaño.

Liana desplomó su cuerpo contra el cuello de Giovanni y este termina por abrazarla, respiraban con fuerza y cientos de gotas rodaban por sus cuerpos.

—¿Estás bien?

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