Esa tarde, Giovanni en vez de llevar a Liana a su casa la llevo a la suya propia.
La rubia observa la mansión del CEO y se excita de manera inmediata, puesto que sabe lo que iban hacer en esa residencia. Era algo inevitable no encenderse cuando se trataba de ese hombre.
—Pensé que me llevarías a casa—le dice mirándolo de reojo.
—¡Por supuesto que no! —responde con una sonrisa maliciosa, lo cual produce un hormigueo intenso en el coño de Liana.
Ambos se bajan del coche y mientras que Liana camina hasta la casa, Giovanni la toma de la mano para apresurar sus pasos.
—No contamos con mucho tiempo.
No más al cerrar la puerta, él la ciñe con sus brazos para apoderarse de sus labios en un beso arisco y caliente. Giovanni estaba tan caliente y excitado que su boca se hacía agua, y mientras besaba a Liana su saliva se mezclaba con la de ella.
El beso era muy jugoso y hambriento, tanto que ambos comenzaron a despojarse de la ropa allí mismo en el recibidor. Mientras tanto que Giovanni empuja el cuerpo de Liana hacia las escaleras.
Cuando la despoja por completo de la parte de abajo él ya estaba con su polla erecta y dispuesta para entrar en ella. Siguen con aquel beso lujurioso, y al llegar al pie de la escalera la hace darse la vuelta.
—Sostente de la base —susurra contra su oído.
—¿No vamos a subir?
—No, quiero hacértelo ahora mismo. ¡Te deseo, Liana! Quiero cogerte en este preciso instante.
Liana muerde sus labios al escuchar esas palabras, él sabía perfectamente que frases utilizar para hacerla calentar y erizar todo el cuerpo… Giovanni era como un pecado personificado, un demonio encarnado.
Era de mente peligrosa, sagaz y muy audaz… ese castaño tenía todo lo que le podría gustar a cualquier mujer, lo que encendía a una mujer con tan solo verlo. Y eso le pasaba a ella cuando lo veía, enardecía todo su cuerpo no más de saber que se come a ese hombre hasta el cansancio.
Pasa saliva cuando siente la punta de la cabeza de su polla presionar contra su coño lo que la lleva a cerrar los ojos y por instinto abre un poco más sus piernas y alza el culo que era sostenido por las manos de Giovanni.
Él le mete muy lentamente la polla en el interior de su coño torturándola hasta que llega al final, cuando esta por completo en su interior y lo logra sentir hasta su ombligo la rubia gime con fuerza.
—¡AHHH! —Gime con pujanza al sentir ese pequeño dolor, pero placentero.
—¿Te gusta que te lo meta todo? ¿Hasta que te duela? —clama contra su nuca mientras la chupaba.
Luego de eso, Giovanni enrolla su cabello en su mano y la hace inclinarse un poco hacia atrás. Sigue sujetando su culo y continúa penetrando su coño con fuerza, muerde sus labios al ver esas gotas de sudor bastante seductoras recorrer la espalda blanquecina de Liana.
El CEO baja la mirada para observar como su polla entra y sale del cuerpo de Liana.
—Liana, mierda, que bueno esta tu coño. Que apretado es, eres deliciosa —jadea con fuerza al acelerar las embestidas.
—¡Giovanni! ¡Giovanni! —la escucha gimotear su nombre débilmente.
Se afana un poco más a penetrarla con rapidez puesto que sabe que se iba a correr, suelta su cabello y la sujeta de ambas caderas y embiste ferozmente estremeciendo todo el cuerpo de la rubia.
El golpear de sus cuerpos junto con el sudor de ambos causaba un sonido delicioso, morboso y tan adictivo. Saber que mancillaba ese cuerpo tan inocente y que solo le pertenecía a él lo prendía tanto que tenía que aguantase para no correrse.
—Liana, vamos, quiero que te corras para mí.
—Sí, sí, me voy a correr ahora mismo Giovanni —grita sujetándose con más fuerza de la base de la escalera.
El castaño hace que ella abriera un poco más las piernas y con eso consigue entrar y salir de su coño con mayor facilidad… y es cuando siente que un líquido caliente envuelve su polla, eso lo hace cerrar los ojos y soltar el aliento.
Se deja llevar para liberar su polla de la presión que lo estaba atormentando, Giovanni empieza a gemir con fuerza sujetando el cuerpo de Liana hasta vaciarse por completo dentro de su coño.
Baja la vista y varias gotas de sudor caen de su frente sobre la espalda de la rubia, ella aún se sostenía de la base de las escaleras y respiraba con fuerza.
—Liana, ¿Estás bien? —le pregunta después de ver su espalda erizada.
—Eso creo…—responde a duras penas.
—Lo siento, si te lastime.
—No, estoy bien, no te preocupes.
Giovanni la hace dar la vuelta para elevarla del suelo y sujetándola por las nalgas. Inmediatamente la rubia enrolla sus piernas alrededor de su cintura y lleva ambos brazos en torno a su cuello.
—Deseo volver a follarte, pero debo regresarte a casa —ella asiente tragando saliva.
—No hay problema, yo entiendo.
—Liana, tengo que hacer un viaje de algunos días. No estaré en la ciudad —aquella mención la altero un poco —. Tratare de regresar antes para estar contigo, intente posponer este viaje, pero no puedo.
—Muy bien —responde asintiendo.
El castaño relame sus labios al ver esos ojos marrones brillar más de la cuenta.
—Me voy mañana por la mañana —ahora ella comprendía porque se la había llevado para su casa —. Pero tienes que prometer algo.
—¿Prometer?
—Sí, durante mi ausencia no veras a ese chico ¿de acuerdo?
Liana aplana los labios, de verdad le daba muchos celos su vecino. No le gustaba para nada, y ese maldito hecho la emocionaba cuando jodidamente no debía.
—Promételo Liana, lo evitaras… —ella lo ve fruncir el ceño, Liana baja la mirada y siente como él aprieta su culo esperando una respuesta —. ¿Liana?
—De acuerdo, intentare evitarlo.
No lo tranquilizaba, pero al menos ella se lo estaba prometiendo. Ese chico le producía tantos celos, es que si fuera por él se la llevara consigo de viaje solo para mantenerla vigilada. Pero no podía.
—Bien, es hora de llevarte a casa.
[…]
Dos días después, Liana abandona la universidad como de costumbre cuando observa a su vecino sentado sobre su moto como si estuviera esperándola. Ella aplana los labios y recuerda la promesa que le había hecho a Giovanni.
Sigue avanzando hasta que ve al chico ponerse en pie.
—Llevo días sin verte, ¿Qué ha pasado contigo?
—Lo siento mucho, he tenido muchas clases.

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