¿Pero qué mierda estaba pasando con esos dos? Giovanni observa la unión de las manos de Liana y ese pendejo y siente que su sangre hierve. La tensión de su mandíbula le estaba provocando dolor de cabeza y los pocos tragos que se había tomado le comenzaron hacer efecto.
Luego mira la expresión de la rubia, parecía tensa, así como si la hubieran pillado en medio de algo malo. Y la verdad es que si lo estaba haciendo, que mierda hacía con ese maldito bastardo en esa parte del edificio.
Estaban solos y cuando los encontraron y ver sus cuerpos tan justos le dio mucho que pensar a Giovanni. De hecho, estaba imaginándose muchísimas cosas y ninguna de ellas eran buenas; por otro lado, él tenía un acuerdo con Liana era imposible que ella le estuviera viendo la cara.
Pero… ¿y si era así?
Ese hecho le hizo empuñar las manos dentro de sus bolsillos y mirar fijamente a Liana quien lo miraba a él y a su padre.
—¿Decirme algo? ¿De que estas hablando muchacho? ¿Por qué están aquí solos?
—Papá, será mejor que regresemos a la fiesta y hablemos luego en la casa.
—¿Por qué?
—Sí, ¿Por qué, Liana? No creo que te avergüence hablar delante del jefe de tu padre, la verdad es que estas cosas pasan siempre.
El chico la mira con una sonrisa falsa en los labios, lo que la cabrea, la estaba manipulando de la peor manera.
La rubia lo observa fijamente como queriéndole decirle que se callara la maldita boca, pero ese hijo de puta no dejaba de sonreír como un maldito.
—Si es por mí, no se apuren —sale a relucir Giovanni cruzándose de brazos para ese momento —. A de seguro que tendrán una buena historia que contar, ¿no lo crees James? —el rubio lo ve de soslayo y luego asiente como saliendo de su estupefacción.
—Bueno, entonces, ¿Qué es lo que paso? —pregunta el padre algo insistente.
Giovanni enfoco la mirada única y exclusivamente en ella, mientras que apretaba su mandíbula con evidente fuerza.
—Parece que Liana esta avergonzada, así que yo le diré señor James que ella y yo hemos hablado y bueno, me aceptado como su novio —aquella noticia petrifico a Giovanni —. Quería que lo supiera por nosotros mismos y no por cotillas de nuestra calle, de verdad me gusta su hija y deseo salir con ella para una relación seria —añade el chico.
El CEO no le quitaba los ojos de encima a Liana, quien para ese entonces lo estaba observando a él. Luego el castaño mira la unión de sus manos, ella no lo había soltado, y eso hablaba mucho de las palabras dichas por ese pendejo al lado de ella.
Pero ¿Por qué? ¿Novios? Aun les quedaba una semana más… ella se lo prometió.
—Liana, ¿eso es cierto? —pregunta el padre y el castaño espera su respuesta algo impaciente, su corazón estaba a punto de estallar.
La rubia tenía las palabras atoradas en la garganta, no lograba soltar ni una sola vocal. Y es que estaba tan asustada de la reacción de Giovanni, de lo que estaba pensando de ella seguramente no era nada bueno.
Pero si desmentía a su vecino, su padre se decepcionaría totalmente de ella y dejaría muy mal visto a Giovanni por haberse metido con prácticamente con una niña. Su papá iba a terminar cayendo a golpes a su jefe y perdiendo su empleo.
Todo recaía en sus manos una vez más; su propia reputación, el empleo de su padre, y la reputación de Giovanni. Que iban a decir todos en su trabajo cuando supieran que estaba cogiendo con la hija de uno de sus empleados que era 20 años menor que él.
La joven cierra los ojos y baja un poco la mirada, no le quedaba de otra… esperaba no perder la casa de su padre, pero era eso o decepcionar a todos. Sin embargo, ella ya había cumplido al 100% con su parte del trato con Giovanni, esperaba que él no rompiera con su palabra.
Liana muerde sus labios y es cuando siente el apretón de mano de ese idiota a su lado.
—Lo estamos intentando, padre —fue lo mejor que pudo decir al levantar la mirada.
Giovanni baja los brazos y siente como si alguien estuviera martillando su corazón reiteradas veces queriendo destrozar cada parte que cayera de él. Traga saliva mientras observa a esa rubia por la que ha estado volviéndose loco las últimas semanas.
Todo parecía mentira, aquello era como un castigo… ¡ella lo estaba intentando con ese sujeto! ¿De verdad le estaba dando una oportunidad? Pestañea y desea que todo lo que había escuchado solo fuera una mera mentira de ella.
Que estaba fingiéndolo todo solo para que su padre se quedara tranquilo y no sospechara nada de lo de ellos, pero es que tampoco tenía sentido ya que James sospechaba de lo que sucedía entre ellos.
Pero…
—¡Lo sabía! —suelta el rubio algo alegre lo que llama la atención de Giovanni —. Sospechaba que algo se traían ustedes dos, por esa razón te he pedido que nos acompañaras. Creo que esta salida ha sido un empujón para ustedes, y me alegra mucho.
James se acerca a la pareja y termina estrechando la mano del joven rubio con bastante confianza lo que causa un revuelco en el interior de Giovanni. En ese instante se sintió que estaba demás en esa reunión, sin embargo, no pudo salir de esa sala.
—Papá, este no es momento para eso. Por favor —Liana susurra.
—¿Por qué no, hija? Que no te apene la presencia del señor Carter, ya vemos que no le molesta. Disculpe señor, ya sabe cómo son las relaciones de las jóvenes parejas. Este es un chico de la universidad de mi hija, es un buen muchacho.
—¿Ah sí? —logra decir el castaño mirando a James.
—Siempre supe que estos dos terminarían juntos, hacen buena pareja, ¿verdad que si?
El rubio le pregunta todo sonriente mientras abrazaba al joven, ese muchacho nunca le agrado a Giovanni y ahora menos que guardaba una sonrisa de mierda en los labios. Luego le echa un vistazo a Liana, ella no lo estaba mirando.
Es que ni tenía las agallas para hacerlo, para darle la maldita cara de la pendejada que estaba haciéndole.
—Claro, opino que hacen una buena pareja. Al final, son jóvenes ¿no?
—Ya vez hija, mi jefe piensa igual. No te avergüences de demostrar lo que sientes, es completamente normal.
La rubia escucha la respuesta de Giovanni y es cuando levanta la mirada, pero para ese momento él se había dado la vuelta y emprendió el camino de regreso a la fiesta. Ella solo pudo ver su espalda ancha para después sentir un inmenso dolor en su pecho.
Sentía que había hecho algo verdaderamente malo, el peor error de su vida… en ese instante, se soltó de la mano de su vecino.
—Creo que será mejor regresar a la fiesta y disfrutar un poco más de ella.

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