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Secreto indecente romance Capítulo 27

Giovanni se queda con las ganas de un poco más de ella, relame sus labios saboreando la esencia de la saliva de Liana en su paladar… el CEO traga en seco y es cuando decide salir del armario de limpieza.

La fiesta estaba apenas empezando y Giovanni sentía muchas ganas de largase de allí en compañía de Liana, pero para su desgracia el maldito de su vecino no se le despegaba de encima y James era otro; como si la incentivara a estar con ese chico.

Ya había perdido la cantidad de tragos que se tomó esa noche, cuando miraba el cuerpo de Liana llevando aquel vestido tan sexy le encendía la sangre, no estaba usando sostén y el saber que ella llevaba sus tetas libres lo enloquecía.

Porque así como estaba él, muchos otros hombres debían de estarlo. Esa rubia despertaba el deseo carnal de cualquier hombre en ese salón, el castaño lleva la mirada hacia otro lado intentando en no pensar tanto en ese cuerpo.

Cuando de pronto aparece a su lado la morena de la recepción, Giovanni levanta la vista y la ve toda sonriente.

—Señor Carter, le gustaría bailar conmigo.

Él se le quedo mirando a esa morena de interminables curvas, la verdad es que follaba bastante rico, pero algo le impedía que lo hiciera. Y no es porque esta fuese su empleada, era algo más.

Luego busca con la mirada a Liana, ella lo estaba observando fijamente justamente cuando esa mujer apareció. Luego recordó la promesa que le hizo a esa rubia, y la mantendría hasta el último día.

—Creo que hay muchos otros invitados deseando bailar, en estos momentos no estoy interesado en hacerlo—responde tajante.

La morena lo mira estupefacta, luego pestañea y hace como si sus palabras no le hubieran afectado en lo más mínimo. Sonríe y lentamente se retira como si nada.

Giovanni lleva la vista hacia donde estaba Liana y ya no estaba, eso lo hace fruncir el ceño y empieza a buscarla con la mirada por todo el salón.

[…]

—¿A dónde me llevas? —Liana observa la mano de su vecino junta con la suya y eso la hace sentirse incomoda, y más cuando apenas había tenido sexo con Giovanni.

—A un lugar que he visto hace un rato, quería mostrártelo, pero te has perdido por un buen rato.

—¿Qué lugar es ese?

Ellos pasan por un corredor alargado hasta que salen como a la intemperie, era como otro salón donde las mesas estaban cubiertas por sabanas, parecía como en remodelación.

—¿Esto me querías mostrar?

—No seas tonta, es esto…

Y es cuando su vecino le muestra una hermosa fuente con una enorme estatua de sirena en medio de la misma. Aquella fuente brillaba mucho, cientos de vidrios cortados cuidadosamente estaban incrustados en la construcción dándole un aspecto elegante y hermoso.

—¡Es muy hermosa!

—Por eso quise que la vieras…

—Gracias, es muy linda.

—Ahora que estamos solos, creo que será bueno que hablemos sobre algo importante.

La sonrisa de Liana se apaga y su mirada se frunce al escuchar esas palabras tan serias, la rubia se da la vuelta para ver a su vecino.

—¿De qué hablas?

—Se lo que estás haciendo, Liana —el rubio se cruza de brazos y se mantiene muy serio.

—No sé qué me estás diciendo.

—No te hagas la idiota, porque sabes muy bien lo que haces. Y esta misma noche lo has hecho, pensé que estaba alucinando, pero hoy he descubierto que no es así.

El corazón de Liana comenzó a latir con mucha fuerza, ¿acaso estaba descubierta?

—Yo no…

—Eres una maldita puta, una zorra que se revuelca con el jefe de su padre. ¿Crees que no te vi cuando te encerró en ese almacén? Estuvieron un buen rato allí encerrado, y las visitas en tu casa, en la universidad… y toda esa mierda que me dijiste era mentira.

—No, espera, por favor—Liana da un paso hacia él, pero el chico retrocede.

—No me creas tan idiota, créeme, tu papel de víctima no va conmigo.

La rubia se detiene e intenta buscar las palabras adecuadas para hacer que su vecino no le contará nada a su padre.

—Por favor, no le puedes contar nada de esto a mi padre, por favor te lo pido Marcus.

—Todo es cierto, ¡has estado follando con ese maldito viejo de mierda! Me rechazas a mí que soy de tu edad por un puto viejo—le reclama con voz alta a lo que ella retrocede un poco.

—¿De qué me hablas?

—Hablo de que eres una idiota —él la toma de los hombros con mucha fuerza.

Liana ensancha la mirada al sentirse agredida por ese muchacho, no le gustaba su agresiva actitud para con ella.

—¿Qué es lo que te pasa? ¿Por qué me estas tratando de esta manera?

—Porque lo prefieres a él, en vez de mí. ¿Por qué? ¿Por qué es rico y poderoso? ¿Eso es lo que te importa? ¡El maldito dinero! —la estruja con violencia.

—¡Suéltame! Te volviste loco… Dijiste que seriamos amigos.

Ella intenta soltarse, pero él no la deja.

—Se lo contare absolutamente todo a James, quiero ver cómo reacciona el viejo al saber que su preciada hija está follando con su jefe, con un viejo que le dobla la edad.

Aquella amenaza le hizo helar la sangre de inmediato, los ojos de ese chico se habían vuelto muy intensos y amenazadores. Le produjo mucho miedo y a decir verdad sospechaba que lo que decía lo haría.

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