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Seduciendo al suegro de mi ex romance Capítulo 796

Lo primero que llamó la atención de Shelly fue el evidente estado de aquella muchacha: tenía un enorme vientre de embarazada, estaba a punto de dar a luz. Respiraba con dificultad, con el rostro contraído por el dolor físico y la angustia emocional. Shelly se preguntó si ya había entrado en trabajo de parto y, de ser así… ¿por qué no la habían llevado a una habitación todavía?

El hospital se encontraba en territorio neutral. No era el mejor lugar, pero quedaba lo bastante lejos de la Manada Luna Roja como para que nadie se enterara de su visita al médico. Shelly había preferido no acudir al hospital de la manada; sabía que allí las noticias corrían rápido, y no quería que su situación se convirtiera en un tema de conversación recurrente.

Bastó con una mirada, pero lo reafirmó con el olor, para que Shelly supiera con certeza que la joven era una forastera, una loba sin manada.

—No puedo hacer esto… —seguía murmurando la muchacha, mientras las lágrimas le empañaban los ojos castaños.

Antes de pensarlo demasiado, Shelly se levantó y se acercó a la chica. La joven no advirtió su presencia hasta que Shelly se sentó a su lado y le tomó una de las manos, aún crispada sobre el asiento.

—Hola —dijo con suavidad—. ¿Estás bien?

La chica levantó la vista, y aunque el labio inferior le temblaba, la observó durante un largo rato, como intentando decidir si podía confiar en ella. Shelly comprendió su cautela: no la conocía y, a juzgar por su aspecto, llevaba tiempo enfrentando situaciones muy duras, por lo que decidió adoptar un tono más amable.

—¿Estás aquí sola?

La muchacha parpadeó y miró a su alrededor, desconcertada por la pregunta. Finalmente, asintió con lentitud.

Shelly le dedicó una pequeña sonrisa, aunque la preocupación que sentía era tan evidente que le resultaba imposible disimularla.

—Me llamo Michelle Montague, pero puedes decirme Shelly —se presentó, procurando que su voz sonara cálida, sin autoridad alguna, extendiendo la mano en señal de saludo. La joven la miró con duda, pero al cabo de unos segundos alzó la suya para corresponderle.

—Meg… —respondió por fin, estrechando la mano de Shelly con timidez.

—Es un nombre muy bonito. ¿Es la abreviatura de Meghan?

Meg asintió, ahora su respiración parecía haberse controlado un poco, aunque la tristeza seguía reflejándose en sus ojos.

—¿Cuántos años tienes, Meg?

Ella bajó la mirada al suelo, jugueteando con su labio inferior antes de responder. —Cumpliré diecinueve la próxima semana.

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