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Te Toca Suplicarme A Mí, Señor Heredero romance Capítulo 401

A la mañana siguiente.

Lucía García despertó lentamente, y al enfocar la vista en la decoración de la habitación, se dio cuenta con sobresalto de que seguía acostada en la inmensa cama de la habitación principal de la Finca de La Luz. A toda prisa, jaló las sábanas para cubrirse el cuerpo. Al lado había un pijama de mujer; se lo puso rápidamente y se acercó a la ventana. Jimena Jiménez y su auto ya habían desaparecido.

La lluvia también había cesado.

Lucía encendió su teléfono y vio un alud de llamadas perdidas. Isabel Luna, Diego Paredes, e incluso Gustavo Beltrán habían intentado contactarla.

—Mamá...

Lucía se frotó las sienes adoloridas mientras devolvía la llamada. La voz cargada de angustia de su madre no tardó en sonar por el auricular:

—Lulú, ¿dónde estás? No viniste a dormir en toda la noche y no contestabas el teléfono, nos tenías muertos de preocupación.

El corazón de Lucía dio un vuelco. Se apresuró a explicar en voz baja: —Compré un departamento en el Residencial Puerto Estelar y me quedé aquí a dormir de imprevisto. Olvidé avisarles con tiempo.

Hubo un breve silencio al otro lado de la línea. Se escuchó a su madre repetirle la información a alguien más: —Dice que compró un departamento en el Residencial Puerto Estelar.

Al segundo siguiente, la voz desconfiada de Julio García tomó el control: —¿Dónde están los papeles? Voy a revisarlos.

—Están guardados en el cajón de mi cuarto —respondió Lucía con resignación—. Julio, ya soy una mujer adulta, ¿podrías dejar de ser tan...?

Antes de que pudiera terminar, escuchó claramente los pasos de su hermano subiendo las escaleras: —Tú te lo buscaste por habernos mentido con algo tan grave como tu último accidente.

Enseguida se oyó el ruido del cajón abriéndose y cosas revolviéndose. Un instante después, la voz de su hermano volvió a sonar, esta vez dirigiéndose a su madre: —Sí están las escrituras, de verdad compró el departamento.

—Bueno, lo importante es que estés bien. Por cierto, ¿supiste que Alejandro Zavala...? Olvídalo, a la próxima avisa, te cuelgo.

Lucía bajó el teléfono y, justo al darse la vuelta, vio a Alejandro recostado contra el marco de la puerta.

Capítulo 401 1

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