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Te Toca Suplicarme A Mí, Señor Heredero romance Capítulo 402

Solo entonces Alejandro curvó las comisuras de los labios: —¿Y cómo se supone que le estoy complicando la vida?

Doña Leonor estaba a punto de replicar, cuando su mirada se clavó de repente en el cuello de su hijo, donde se asomaban unos sutiles rasguños. Recordando lo atento que había sido siempre con Jimena, este cambio abrupto de actitud encendió las alarmas en su mente: —¿Acaso tienes a otra mujer y por eso cambiaste de opinión?

Alejandro guardó silencio un instante y luego respondió: —No.

—Más te vale, porque una cualquiera que se te ofrece sabiendo que tienes novia no puede ser una mujer decente.

Alejandro le dirigió una mirada helada a Doña Leonor. Había sido él quien la buscó y provocó todo, pero como no quería que su madre empezara a investigar, decidió callar.

—¿Qué opina mi padre?

Doña Leonor suspiró profundamente: —El padre de Jimena tiene antecedentes penales. De por sí, tu padre nunca estuvo de acuerdo con esa unión y solo cedió porque sabía que te importaba. Ahora dice que es mejor que hayan terminado, y que en el futuro te buscaremos una joven de buena familia, con un estatus adecuado.

—No se molesten —replicó Alejandro—. Yo mismo la buscaré, y les aseguro que no los decepcionaré.

Doña Leonor frunció el ceño a punto de decir algo más, cuando sonó su teléfono. Era Margarita de Jiménez. De inmediato le dijo a su hijo mayor: —Si tienes cosas que hacer, puedes retirarte.

Alejandro no se quedó más tiempo, dio media vuelta y salió.

Mientras cruzaba el umbral, alcanzó a escuchar a Doña Leonor soltar un largo suspiro, diciendo con tono apesadumbrado: —Solo pienso en que, viendo cómo están las cosas entre los chicos, los adultos también tenemos nuestra cuota de culpa...

Alejandro no le dio importancia y salió directo del lugar.

...

Esa noche, en un exclusivo club privado de Puerto Coral.

Varios herederos y jóvenes de familias ricas estaban reunidos en la sala VIP charlando animadamente. Gustavo Beltrán también estaba allí; miró su celular, pero Lucía García seguía sin devolverle la llamada. Levantó la vista y echó un vistazo a su alrededor, escuchando los chismes de los demás.

—Alejandro y Jimena terminaron de verdad. Esta vez fue un anuncio oficial, sin dejar espacio para reconciliaciones.

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