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Te Toca Suplicarme A Mí, Señor Heredero romance Capítulo 483

Junto al General Valenzuela estaban sentados varios militares de alto rango con insignias en los hombros, figuras evidentemente importantes de las fuerzas armadas.

—La misión ha concluido y él logró un éxito rotundo —comenzó a explicar el General—. Me pidió que te diera las gracias de su parte.

A Lucía se le iluminaron los ojos y asintió levemente.

—Él también estuvo presente en el accidente del Viaducto de la Concordia, pero como estaba en una misión encubierta, no podía salir del vehículo para no exponerse. Quién iba a pensar que volverías a salvarlo.

Al escuchar esto, Lucía sintió un inmenso alivio en el pecho.

El General no mencionó el nombre de aquel hombre.

Y Lucía tampoco preguntó.

Era lo mejor.

Solo se cruzarían esa vez y desaparecerían de la vida del otro.

En su vida pasada, ni siquiera habían llegado a conocerse.

Aquel hombre nunca llegó a subir al vehículo oficial.

Porque había sacrificado su vida mucho antes de siquiera tener la oportunidad de viajar con el General.

Lucía solo lo había visto en las noticias, luciendo impecable con su uniforme.

Al pensar en eso, una sonrisa brillante y sincera iluminó su rostro.

—Pero, Lucía... ¿cómo te enteraste? —preguntó de pronto el General.

Ante esa pregunta, las miradas de todos los altos mandos presentes se clavaron en ella. Eran hombres de poder con ojos perspicaces; cualquier titubeo o nerviosismo habría sido evidente.

Afortunadamente, Lucía ya había previsto que le harían esa pregunta durante el trayecto.

Con total tranquilidad, respondió:

—Lo vi en un sueño. A veces tengo sueños premonitorios.

»Sé que puede sonar increíble, General. Pero una vez soñé que mi padre fallecía, y tristemente se hizo realidad. También soñé que mi madre perdía la razón, pero afortunadamente lo descubrimos a tiempo y, tras enviarla a un sanatorio a descansar, logró recuperarse.

Todo lo que Lucía mencionaba tenía registros comprobables. No temía que lo investigaran.

—La noche antes de cruzarme con ese policía, soñé que sufría una tragedia y que luego le otorgarían honores póstumos. Cuando leí en el periódico que no le quedaban familiares hasta la tercera generación, y al día siguiente lo vi en persona en el restaurante, no pude quedarme de brazos cruzados. Solo quería evitar una tragedia.

—Es cierto, no tiene ningún familiar consanguíneo —confirmó uno de los militares.

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