CURVAS DE INFARTO. CAPÍTULO 51. Lo más importante
Elías sintió el ardor al instante. Un dolor punzante y agudo, como si su piel estuviera siendo devorada por llamas invisibles. Cayó de rodillas con un quejido contenido mientras los restos del frasco caían por el suelo de la pasarela.
—¡Elías! —Chloe corrió hacia él, apartando con un empujón a uno de los miembros de seguridad que intentaba detenerla.
Se arrodilló a su lado, horrorizada. La mano izquierda de Elías ya mostraba las primeras ampollas, una zona rojiza e hinchada que no paraba de arder.
—Dios... no, no, no... ¡Elías! —Chloe buscó con la mirada algo, lo que fuera. Vio a una invitada con una botella de agua sin abrir y se la arrancó con un murmullo de disculpa.
Abrió la botella con manos temblorosas y la vertió sobre la herida, intentando enjuagar el ácido. Elías se estremeció del dolor, pero no se apartó. Chloe sujetó su mano con fuerza, sin importarle que el agua contaminada le cayera también en su piel y empezara a quemar un poco.
—¡No… te vas a quemar también! —trató de apartarla él, con voz ronca.
—No me importa. Si tú te lastimas, yo también. —Chloe trató de mantener la voz firme, pero las lágrimas le nublaban los ojos.
El ácido que le salpicaba la palma de la mano comenzó a arder, pero Chloe no se detuvo. El sonido lejano de sirenas anunciaba la llegada de la ambulancia, mientras al fondo Claire gritaba cosas incoherentes mientras era sometida por los guardias y esposada por la policía.
LO que siguió fue un largo borrón de Luces, hospitales y ruegos, porque nadie podría saber de verdad cuánto se había lastimado Elías hasta que lo revisara un especialista.
En el hospital, después de una atención rápida y especializada, les confirmaron que la sustancia lanzada era un tipo de ácido corrosivo.
Par Chloe solo eran algunas gotas y apenas dejó a las enfermeras vendarla antes de apartarlas para ir con Elías, porque para él sí había sido toda la mano.
—La verdad es que no sé si llamarlo suerte o… —EL médico suspiró mientras terminaba de curar a Elías, vendaba su mano y le inyectaba un poco de anestesia local para contrarrestar el dolor—. Si hubiera caído en el rostro de Chloe, el daño habría sido devastador, totalmente irreversible.
Chloe sintió que las piernas le temblaban. Se sentó en la silla junto a la camilla de Elías, y sus ojos se quedaron fijos en la venda que cubría su mano. Sus dedos se entrelazaban con los de él, suaves y temblorosos.
—No debiste meterte —dijo al fin, en un murmullo apenas audible.
—¿Estás loca? ¡Claro que debía! —respondió Elías sin dudar—. No iba a dejar que te tocaran. Nunca.
Ella bajó la mirada, y sus labios se curvaron hacia abajo en una mueca de tristeza y de impotencia.
—Esto fue por mi culpa. Si no estuvieras conmigo, nada de esto te habría pasado. Tu mano... todo esto... es por mí.
—No digas eso, Chloe. —Elías acarició su rostro con la mano que todavía tenía sana—. Yo elegí esto. Te elegí a ti como mi esposa y si no puedo protegerte yo, ¿entonces quién? —le preguntó—. Si tuviera que volver a hacerlo, lo haría mil veces más.
Pero antes de que Chloe pudiera responder, un oficial de policía se acercó a ellos, con su cuaderno en mano y una expresión seria.
—Buenas noches. Necesito hablar con ustedes. Queremos saber si desean presentar cargos por agresión.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....