ADICTO A TI. CAPÍTULO 18. Sucesos mutuamente excluyentes
Y esta vez Adriana no se rio, porque sabía que quizás estaba a punto de presenciar el milagro de una epifanía en un adicto al trabajo.
—¿Ese es el problema que tienes? ¿Qué ella no te incluye en su vida?
—Sí. Quiero decir… ella está, pero no el importo. Es como si me diera de comer para que no me muera, pero siento que no le molestaría si jamás ceno con ella —masculló tratando de explicarse, lo cual para ser honesto era un poco difícil, porque no estaba acostumbrado a tener emociones tan contradictorias por la misma persona. ¡Especialmente por una con la que solo se había casado por contrato!
—Bueno… entiendo tu punto —suspiró Adriana tratando de suavizarle el golpe—. Pero te has puesto a pensar… ¿cómo exactamente se supone que incluya en su vida a un hombre que nunca está?
Logan frunció el ceño, pero aquella respuesta lo dejó callado, porque bueno… era un poco cierto… él no estaba mucho…
—Cariño, tu presencia y tu ausencia son sucesos mutuamente excluyentes —continuó su prima despacio—, así que puedes estar en la oficina o puedes estar participando en la vida de tu esposa, pero no puedes hacer ambas cosas al mismo tiempo. Y si Vanessa ya entendió eso probablemente dejó de planificar actividades contando contigo porque asumió que no podrías asistir.
Logan rezongó por lo bajo.
—Bueno, al menos podría invitarme, preguntarme si puedo hacer un hueco en la agenda… no sé, presionar un poco.
—¿Para qué? ¿Para que tú le digas que no puedes, ella se sienta mal, y tú le repliques que sabía en lo que se metía? —lo interrogó Adriana como si le leyera la mente—. ¡Jamás te ha gustado que te presionen con eso y Vanessa es demasiado inteligente como para no saberlo! Lamento decírtelo, primo, pero creo que te conseguiste una esposa madura y emocionalmente independiente.
—¡Fantástico! —siseó él.
—¡Muchísimo! Y si me preguntas el hecho de que se preocupe por que sigas vivo es una forma gentil de pasar de ti —le advirtió evaluando su reacción—. No olvides que te casaste por convenio. Una mujer enamorada pelearía por tu presencia… esto solo es una confirmación de que Vannesa no está enamorada de ti. Como debe ser. ¿cierto?
Y aunque no supo por qué, aquello consiguió molestarlo más de lo que estaba dispuesto a admitir.
—Al menos pudo haberme dicho qué competencia tenía hoy —protestó aflojándose la corbata y Adriana sonrió lentamente.
—Si quieres saberlo, puedo decírtelo.
—No he dicho que quiera saberlo —gruñó Logan.
—¡Ah, claro! Entonces el berrinche fue gratuito, te mandaré factura por la terapia.
Logan le puso los ojos en blanco y negó.
—No creo que sea correcto perseguirla hasta donde sea que esté, si ella no me invitó.
—OK, OK. Entonces no protestes cuando vayamos a verla todos menos tú.
Logan abrió la boca para responder, pero se quedó congelado a mitad de camino, como si la rueda en su cabeza se hubiera atorado con una piedra y de repente estuviera intentando retomar el camino.
—Espera. ¿Tú sabes dónde está?
La sonrisa de Adriana se amplió.
—Exactamente.
—¿Y qué es la competencia esa? —la increpó y su prima le respondió muy oronda.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....