ADICTO A TI. CAPÍTULO 23. Una voz sexy
El rostro de Harold perdió inmediatamente el color y Ophelia también guardó silencio. Y por primera vez parecieron comprender que aquella conversación no estaba saliendo como esperaban.
—No me refería a eso —balbuceó Harold.
—Entonces explícamelo.
—Simplemente… no quería que Vanessa te incomodara.
Logan giró la cabeza. Vanessa seguía allí, callada, observando, y aquella expresión de resignación volvió a enfadarlo.
—Señor Lancaster. ¿Cuál es exactamente el problema con que pase tiempo con mi esposa? —lo increpó y su suegro abrió la boca, la cerró, volvió a abrirla y terminó sin responder.
Porque la respuesta no podía decirse en voz alta sin revelar algo más, y Logan empezaba a sospechar exactamente qué era.
Vanessa observó a su padre durante unos segundos, luego simplemente sonrió como si ya hubiera dejado de esperar algo diferente.
—Papá… ¿también quieres que vivamos en casas separadas? ¿Si no querías que tuviera un marido que se ocupara de mí, entonces para qué me buscaste uno?
Harold se puso rojo, cavilando si su hija podía haber descubierto al verdad detrás de aquel acuerdo, pero Logan simplemente pasó un brazo alrededor de la cintura de Vanessa y la acercó suavemente hacia él.
—Discúlpenos. Tengo que ir a cenar con mi esposa.
Los Lancaster se quedaron inmóviles.
—¿Qué?...
—Vamos a celebrar la victoria de hoy. Y los invitaría a acompañarnos, pero la verdad es que prefiero cenar rodeado de gente que de verdad se sienta contenta por ella, no que solo intente aparentarlo.
Nadie dijo nada, pero mientras se alejaba junto a Vanessa, Logan sintió que la mano de ella se aferraba un poco más fuerte a la suya y aquello valió mucho más que cualquier respuesta.
Vanessa se rio para sí misma mientras abandonaban el hipódromo tomados de la mano, porque la expresión que habían puesto su padre y Ophelia cuando Logan había sido tan absurda que todavía le costaba creerla.
Logan, por su parte, permaneció callado durante casi todo el trayecto hacia el restaurante.
Cuando llegaron, uno de los camareros los condujo hasta una mesa privada junto a los ventanales. Logan se adelantó para apartar su silla, y cuando ella tomó asiento, en lugar de rodear la mesa para sentarse enfrente, arrastró su propia silla hasta quedar muy cerca de ella… demasiado cerca.
Vanessa arqueó una ceja.
—¿Qué haces?
—Investigando.
—Eso suena peligroso.
—Lo es.
Logan apoyó una mano a cada lado de sus muslos y la observó fijamente durante unos segundos.
—Quiero saber cuál es el verdadero problema.
Vanessa fingió no entender.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....