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UN BEBÉ PARA NAVIDAD romance Capítulo 1042

ADICTO A TI. CAPÍTULO 24. Obsidian

Lo peor era verse de repente queriendo ser alguien permanente en la vida de su esposa, lo peor era tener que resignarse a ocupar la posición que… ¡Qué diablos! ¡Ni siquiera sabía qué posición ocupaba!

—Entonces dime algo —dijo él después de que llegaran las bebidas.

—¿Qué cosa?

—¿Cómo me ves?

Vanessa lo observó con curiosidad, porque esa pregunta definitivamente no se la esperaba.

—¿A ti?

—Sí.

—Este… ¿Y quieres una respuesta sincera? —insistió y Logan hizo una mueca preparándose para el golpe.

—Siempre. Aunque me mate.

Ella sonrió.

—Estoy muy feliz de decir que siento que tengo a un amigo en quien puedo confiar.

Logan asintió sin dejar que su decepción se viera demasiado. ¡Derechito a la “friendzone”, señoras y señores!

—Y además tienes una lengua bastante afilada cuando se trata de responder a personas desagradables. Sobre todo a mi familia. Así que en este momento eres una de mis personas favoritas.

—¿Y eso es todo? —preguntó Logan con aquella voz ronca mientras se acercaba más.

—¿Qué tiene de malo? —replicó ella con una inocencia que le arrancó al distinguido magnate un puchero completamente infantil.

—¡Esa es literalmente la descripción de la mejor amiga con la que te vas de compras! —se quejó él y Vanessa se atragantó con la champaña.

Luego comenzó a reírse tan fuerte que varias personas giraron la cabeza para mirarlos, y la verdad fue que Logan también terminó sonriendo, porque le encantaba verla así, relajada, feliz y sin preocuparse por nada.

Pocos minutos después el resto de los Keller se unieron a la celebración y también tuvieron el buen tino de comer, brindar, poner excusas y largarse temprano para dejar a la pareja de tortolitos solos bebiendo vino.

Cuando finalmente se quedaron solos, Vanessa apoyó ambos codos sobre la mesa y lo observó con sinceridad.

—Gracias.

Logan arqueó una ceja.

—¿Por qué?

—Por hoy. Por venir, por las flores, por la cena… en fin, por todo.

—No fue nada. de verdad quería ir —respondió él.

—Lo sé. —Vanessa bajó la vista hacia la copa—. Pero también sé que estabas ocupado.

—Siempre estoy ocupado.

—¡Exactamente! —La sonrisa regresó a sus labios, más discreta esta vez—. Empiezo a pensar que “ocupado” es tu segundo apellido: Logan Ocupado Keller.

Y por primera vez desde que se habían casado, Logan sintió que realmente estaba comenzando a conocer a Vanessa. No a la heredera. No a la esposa por contrato, ni a la estudiante misteriosa; a Vanessa.

—Háblame de los caballos de tu abuelo —pidió mientras le servía otra copa y vio que sus ojos se iluminaron inmediatamente.

—Le encantaban. ¡Oh Dios, no tienes idea de cuánto le gustaban!

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