ADICTO A TI. CAPÍTULO 37. Sospechas
—¡Hola mi amor! —exclamó Vanessa y Logan hizo un puchero inmediato.
—No, ese mi amor no soy yo… —suspiró con dramatismo pero se cruzó de brazos y se apoyó en el marco de la puerta para verla.
Obsidian levantó la cabeza y resopló suavemente mientras ella apoyaba la frente contra él.
Los veterinarios sonrieron en cuanto Vanessa los miró con expresión interrogante.
—Va a estar perfectamente, en un par de días ni siquiera se acordará.
Vanessa levantó la vista.
—¿De verdad?
—Es un caballo increíblemente fuerte, y ya le estamos administrando toda la medicación necesaria.
—Tampoco hay señales de infección —dijo otro veterinario y las lágrimas aparecieron inmediatamente en los ojos de la muchacha.
—Gracias —susurró y luego se volvió hacia Logan—. Gracias por todo esto.
Él se encogió de hombros.
—No fue nada.
—Salvaste a mi caballo.
—Tú me lo pediste, y eso es más que suficiente.
Vanessa sonrió despacio mientras acariciaba a Obsidian un rato, y luego se despidió del animal.
Caminó despacio con Logan hacia la salida y luego estiró los brazos hacia él como si fuera una niña consentida.
—¡Wow! ¡Me está empezando a gustar esto de que me obedezcas! —empezó a decir él, pero el gesto de levantarla de repente se convirtió en algo que ninguno de los dos esperaba: cercanía, complicidad… calidez.
Y antes de que ninguno pudiera razonarlo, la boca pequeña de Vanessa asaltó la de Logan y él la sujetó con fuerza, como si temiera que se le escapara de un momento a otro.
Aquel beso empezó siendo apasionado, seductor y hasta un poco romántico; de repente empezó a convertirse en un beso desesperado, como si durante horas hubiera estado reprimiendo lo que cada uno estaba pensando y no se atrevía a decir.
Sus lenguas se buscaron con urgencia, los dedos de Vanessa se enredaron en el cabello de Logan, atrayéndolo con fuerza y sus respiraciones se volvieron convulsas mientras el la apretaba contra su cuerpo con un deseo que ni siquiera sabía cómo disimular.
Cuando finalmente se separaron, los dos tenían las mejillas coloradas y la mirada esquiva, pero Vanessa apoyó una mano sobre su pecho y se rio de sí misma.
—Creo que me quedé sin aire… supongo que estoy fuera de forma para esto.
Logas solo dejó escapar un largo suspiro mientras echaba a andar con ella en brazos.
—Yo llevo sin aire desde ayer —murmuró y Vanessa lo miró con curiosidad… y también con un poco de precaución.
—¿De verdad estás tan loco como para comprarme una casa?
—Sí. ¿Por qué? —respondió él, mirándola directamente a los ojos— Tú compraste un departamento por mí. Yo compro una casa con establos por ti… supongo que es… “nuestro sello”.
—¡No me digas! ¿Y qué será lo siguiente?

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....