ADICTO A TI. CAPÍTULO 65. Consecuencias
Aquella junta de accionistas terminó tan intempestivamente como había comenzado. Vanessa tomó la mano de Logan y los dos abandonaron la sala.
Solo cuando las puertas del ascensor se cerraron, ella dejó escapar todo el aire que llevaba conteniendo y las piernas comenzaron a temblarle.
Logan la sujetó inmediatamente.
—¡Hey! ¿Estás bien?
Ella sonrió con nerviosismo.
—Creo que ahora sí me está cayendo todo encima —murmuró y él le acarició la espalda mientras la abrazaba.
—Lo sé.
Vanessa intentó dar un paso cuando salieron al estacionamiento, pero las piernas volvieron a fallarle y Logan no esperó una tercera vez. La levantó en brazos con absoluta naturalidad y ella soltó una pequeña carcajada.
—¿Sabes que puedo caminar?
—En este momento no me interesa comprobarlo.
—La prensa nos va a fotografiar.
—¡Que lo haga!
Salieron del edificio entre el asombro de periodistas y empleados. Logan la acomodó cuidadosamente en el asiento del copiloto, cerró la puerta y condujo lejos de allí. Solo se estacionó en un Area alejada cerca de una colina que tenía un mirador a la ciudad, donde no había periodistas vigilándolos.
Entonces se inclinó hacia Vanessa y le dio un beso corto y dulce, lleno de felicidad. Pero el siguiente movimiento fue soltar su cinturón, echar atrás el asiento y sentarla sobre él a horcajadas.
—¡Señor Keller! ¿Qué estás haciendo? Ya estoy embarazada —le dijo Vanessa y Logan soltó una risa descarada.
—Lo sé. Ya no necesito una excusa para corretearte como un adolescente calenturiento todos los días… pero igual lo voy a hacer gratis.
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Un mes después, Lancaster Corporation parecía una empresa completamente distinta. Vanessa observaba la ciudad desde el ventanal de su nueva oficina mientras terminaba de revisar el último informe financiero.
—¿Lista? —preguntó Logan entrando con dos cafés.
Ella aceptó el descafeinado y sonrió.
—Nunca pensé que despedir gente pudiera dar tanto trabajo —reflexionó y él dejó escapar una risa.
—No estás despidiendo gente. Estás reconstruyendo una empresa, comprando de vuelta las acciones que jamás debieron salir de tu control.
—Pero las estás pagando tú —replicó Vanessa poniéndole los ojos en blanco.
—¡Pues sí, pero yo soy tuyo, todo lo mío es tuyo, así que técnicamente es como si las estuvieras comprando tú con un asistente muy guapo sosteniéndote la tarjeta! —sentenció Logan y Vanessa tuvo que aguantar para no reírse.
—¿Alguna posibilidad de que me asistas en otras áreas? —preguntó ella tirando de su corbata y Logan se derritió mientras la besaba y la manoseaba, porque lo calenturiento no se le pasaba del todo todavía.
Ese día al salir del edificio encontraron a Harold esperándolos junto a la entrada principal. Su aspecto había cambiado mucho en apenas un mes. Había perdido peso, las ojeras marcaban profundamente su rostro, y la arrogancia con la que siempre caminaba parecía haber desaparecido.
—Vanessa… —murmuró tratando de detenerla—. Necesito hablar contigo.
Logan permaneció a su lado sin decir una palabra, pero con el instinto protector disparado, y Harold tragó saliva.
—Por favor... ayúdanos.
Vanessa lo observó en silencio y su padre supo que no le iba a dar el beneficio de cubrir sus silencios incómodos.
—Melody... —Su voz comenzó a quebrarse—. El juicio será muy duro para ella. Por favor, te suplico que retires la acusación.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....