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UN BEBÉ PARA NAVIDAD romance Capítulo 1084

ADICTO A TI. CAPÍTULO 66. Momentos desesperados

Seis meses después.

El embarazo avanzaba sin complicaciones, pero Vanessa caminaba mucho más despacio. Aquella mañana el abogado de la familia llegó con una carpeta bajo el brazo y expresión severa.

—Ya hay fecha para el juicio contra Melody Lancaster.

Vanessa dejó de firmar unos documentos y el ambiente cambió de inmediato.

Logan, que prácticamente ya no se movía de su lado, tomó la carpeta que el abogado traía.

—¿Cuándo?

—La próxima semana.

El licenciado Weiss miró a Vanessa.

—Será necesario que usted comparezca para ratificar su declaración. Sé que puede ser incómodo pero…

—Lo haré —respondió Vanessa sin inmutarse.

Ya no tenía nada que temer, solo le preocupaba que la justicia se quedara a medias.

El día del juicio amaneció completamente despejado y Logan insistió en conducir personalmente.

—Hoy no discuto contigo —sonrió ella dejando que la acomodara a su lado, mimándola como a una niña.

El trayecto transcurría con tranquilidad. Conversaban sobre nombres para el bebé, sobre quién entraría a la sala de parto, sobre si la familia seguía haciendo apuestas sobre el sexo del bebé… cuando un automóvil se acercó a ellos peligrosamente, haciendo amago de chocarlos.

Todo ocurrió en segundos.

—¡Logan! —el grito salió de la garganta de Vanessa, dándole tiempo apenas para girar el volante.

El otro vehículo impactó violentamente contra el costado y el auto salió despedido. Giró sobre sí mismo y terminó fuera de la carretera derrapando sobre la tierra húmeda.

El cinturón de seguridad detuvo a ambos con un fuerte tirón, y Vanessa sintió el dolor atravesarla. Durante unos segundos solo se escuchó el ruido del motor. Ella respiraba con dificultad y Logan parecía aturdido.

Vannesa levantó lentamente la cabeza y miró hacia el otro vehículo. Podía verla, podía ver a través del cristal a la mujer sentada detrás del volante, con el auto atravesado en la carretera, y sintió que la sangre se le helaba.

—No...

Era Ophelia. El rostro de su madrastra estaba completamente desencajado. No parecía asustada, parecía decidida, furiosa. Pisó con fuerza el acelerador y las ruedas comenzaron a girar. Y Vanessa comprendió inmediatamente lo que pretendía. Iba a impactarlos de nuevo por el costado, por el costado en que ella estaba. Si lo hacía no había forma de que sobreviviera.

—¡Logan!

Él apenas conseguía reaccionar, pero se lanzó hacia el cinturón de Vanessa, tratando de soltarlo.

—Va a volver... ¡Logan!

El auto de Ophelia aceleró directamente hacia ellos y Vanessa cerró los ojos un instante. Entonces un estruendo ensordecedor sacudió toda la carretera.

Un enorme camión de carga apareció por el carril contrario y el conductor apenas tuvo tiempo de tocar el claxon. El auto de Ophelia estaba atravesado en el camino y el camión impactó de lleno contra su costado.

El golpe fue brutal, y el coche giró varias veces antes de quedar completamente destrozado contra la barrera de protección. Eñ camión derrapó hasta quedar también inmóvil fuera de la vía, y todo quedó en silencio.

Vanessa ni siquiera se movió. Sus manos temblaban, y miraba sin poder apartar los ojos los restos del vehículo. No hacía falta acercarse para comprender que nadie podía haber sobrevivido a aquel impacto.

Y a su lado, Logan intentaba disimular que estaba tan en shock como ella.

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