APA. CAPÍTULO 3. Una apuesta cumplida
Odette sintió que se le helaban las manos. Ahí estaba la respuesta que había esperado. A Sven no le bastaba haber ganado el proyecto. No le bastaba conservar el dinero de las apuestas de sus amigos. Su orgullo no soportaba que aquellos hombres pudieran llamarlo cobarde.
Una rabia fría se extendió dentro de ella pero Odette no cambió su expresión ni por un segundo. Brindó con Sven, conversó con los ejecutivos y aceptó felicitaciones como si no supiera que su prometido acababa de decidir entregarla a su hermano para proteger su ego.
Casi una hora después, Sven apareció con dos copas.
—¡Champaña para celebrar! —exclamó y ella se atornilló una sonrisa, porque sabía muy bien que esa no venía de la bandeja de ningún camaerero.
—¿Otra? —preguntó Odette sonriendo.
—Hoy puedes hacer una excepción.
Ella tomó la copa. Sven la besó y alguien lo llamó desde el otro extremo del salón. Él se apartó unos pasos, pero Odette mantuvo los ojos sobre su espalda. Miró el líquido y el corazón comenzó a golpearle con fuerza. Sven no solo pretendía cumplir la apuesta, pretendía drogarla para hacerlo. Bajó la mano y derramó la copa discretamente sobre la falda de su vestido, a la altura de la rodilla, era negro así que nadie se daría cuenta.
—¿Quieres brindar? —preguntó él al regresar y sonrió cuando vio la copa vacía.
—¡Ups! Se me olvidó esperarte —se disculpó ella con un puchero inocente y la siguiente al agarró de una bandeja llena de copas.
Chocó suavemente el cristal contra el suyo y bebió despacio. Sven sonrió y eso confirmó todas sus sospechas. Ahora solo tenía que fingir. Esperó varios minutos antes de comenzar. Primero se llevó una mano a la sien, después parpadeó lentamente, y Sven lo notó enseguida.
—¿Estás bien?
—Sí. Solo estoy cansada.
—Has trabajado demasiado —murmuró él acariciando su cabello con un gesto paternalista que casi la hizo vomitar del asco.
—Probablemente. O quizás me pasé de copas.
Odette dejó que su cuerpo se apoyara un poco más contra él y lo sintió pasar un brazo alrededor de su cintura.
—Deberías descansar.
—Quizá.
La palabra salió deliberadamente arrastrada. Sven observó su rostro y Odette vio cómo la preocupación fingida se transformaba en satisfacción. La repulsión casi arruinó su actuación, pero se mantuvo firme.
—Ven —dijo él—. Te llevaré a un lugar más tranquilo.
Odette permitió que la guiara. Abandonaron el salón principal y atravesaron un corredor hacia la zona privada del club. Ella fingió tropezar una vez y Sven la sujetó.
—No sé qué me pasa —murmuró.
—No eres resistente a la champaña, eso pasa —rio él como si de verdad la estuviera cuidando.
¡Mentiroso!
Odette dejó caer la cabeza contra su hombro y Sven abrió la puerta de uno de los salones privados. Luc estaba allí. Se había quitado la chaqueta y hablaba por teléfono junto a una ventana. Al verlos, terminó la llamada inmediatamente.
—¿Qué le pasa? —le gruñó a su hermano señalando a Odette.
—Está mareada.
—¿Cuánto bebió?
—Lo suficiente —respondió Sven con un suspiro aburrido, dejándola sobre un sofá como si fuera una cosa de la que por fin se libraba.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....