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UN BEBÉ PARA NAVIDAD romance Capítulo 1092

APA. CAPÍTULO 6. El paso 2 de una venganza.

Pero por más que estuviera tentada, Odette no podía quedarse, así que se levantó con cuidado, recogió lo que quedaba de su ropa y se vistió sin despertarlo.

Odette miró una última vez hacia la cama y salió de la habitación. Llegar a su departamento fue simple, ducharse fue más difícil, porque donde quiera que tocara, podía sentir a Luc como si todavía la estuviera acariciando.

Pero hizo un esfuerzo sobrehumano para no pensar en lo mucho que quería regresarse a aquella habitación de hotel y se arregló para salir. Con zapatos bajos, por supuesto, porque sabía que muy derecha no iba a poner andar.

Finalmente sacó su teléfono y le pidió a su asistente que localizara a Sven, y pocos minutos después se enteraba de que estaba desayunando en el salón privado de un restaurante del centro, con varios socios que querían hablar de su proyecto.

—¡Perfecto! —murmuró—. Nada mejor que encajar el cuchillo en público.

Condujo hasta el restaurante y entró al salón como si acabara de pasar una noche perfectamente normal.

Sven estaba en una mesa junto a los ventanales, tomando café mientras hablaba con los socios del proyecto, pero al verla, se puso de pie.

—Amor. ¿Cómo te sientes? —le preguntó y ella pestañeó con fingida inocencia.

—Muy enfadada. Te fuiste temprano sin despertarme.

Odette se acercó, lo besó y ocupó la silla junto a él.

Sven la estudió cuidadosamente, pero parecía decidido a mantener la mentira.

—Tenía trabajo temprano, preferí dejarte descansar.

—Lo sé… —suspiró ella susurrando en su oído—. Y después de todo lo que me hiciste anoche, lo necesitaba.

Se apartó lo justo para ver cómo el color comenzaba a desaparecer lentamente del rostro de Sven.

—¿A… anoche…? —balbuceó empezando a sudar frío aunque todavía no tuviera la confirmación que estaba temiendo.

Odette extendió la mano bajo la mesa y acarició sus dedos.

—Fuiste fantástico, amor… jamás voy a olvidar mi primera vez —susurró en su oído y de repente él la miró con unos ojos tan azorados que todas las conversaciones en la mesa se detuvieron.

No… ¡no podía ser! ¡Ella no podía haberse acostado con su hermano!

Pero alrededor todos lo miraban y él tuvo que forzar una sonrisa.

—Caballeros… yo invito, pero necesito excusarme, tengo… un asunto urgente con mi prometida.

Se levantó bruscamente pero nadie dijo nada mientras él arrastraba a Odette hasta el estacionamiento y cuando llegó se pasó una mano por el cabello con frustración.

—¿Qué pasa, amor? —preguntó ella con un puchero.

—Nada…. Digo… sobre lo de anoche, Odette… Yo pensé que querías esperar hasta casarnos —siseó entre dientes, intentando que la rabia no se le viera.

—¡Ah, también yo, amor! —sonrió ella—. Pero estabas tan… ¡apasionado!

Sven apretó los puños, pero el estacionamiento estaba lleno de autos, de gente entrando y saliendo. No podía hacer una escena en público.

—Pero tú… habías bebido de más… —gruñó como si con eso pudiera borrar lo que había pasado.

—Pues sí, pero eso no me quitó las ganas —respondió ella—. De hecho hasta creo que fue al revés, porque cuando te vi desnudo.

El gemido que salió de su garganta mientras cerraba los ojos, recordando, fue casi épico, y Sven acabó de palidecer por completo.

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