APA. CAPÍTULO 7. Arma letal
Luc despertó cuando la luz ya estaba alta. El otro lado de la cama estaba vacío y de Odette no había ni rastro, así que se volvió boca arriba y se quedó mirando el techo como si ahí arriba estuviera resumida la respuesta a todo lo que había pasado la noche anterior.
Nota importante: no se arrepentía. ¡De nada! Pero tampoco estaba muy seguro de en qué situación estaba en ese mismo momento. Y como la incertidumbre no era definitivamente lo suyo, se levantó, se dio una ducha y se cambió para ir a trabajar.
El desastre llegaría tarde o temprano, y él prefería esperarlo en su oficina, con una corbata francesa en el cuello y una taza de café italiano en la mano. Así que allí estaba, revisando los primeros documentos relacionados con la aprobación del proyecto de su hermano, cuando la puerta de su despacho se abrió violentamente y este entró como un huracán y la cerró de golpe.
—¡Te acostaste con ella! —lo acusó Sven rojo de rabia y Luc levantó la vista.
—Buenos días, hermanito.
—¡No te hagas el imbécil, que no estoy de humor para tu condescendencia! —Sven avanzó hasta el escritorio—. ¡Odette perdió la virginidad anoche!
—Pues dilo más alto, a ver si se enteran todos los que no se han enterado todavía en esta empresa. —Luc dejó lentamente la pluma—. La pregunta es… ¿por qué vienes a contarme lo que ya sé?
Sven barrió la mitad del escritorio con una mano, enviando un archivero al suelo.
—¡Estaba drogada! —siseó y la expresión de Luc se endureció.
—Ten mucho cuidado con lo que estás insinuando.
—Te aprovechaste de ella.
Luc se levantó con un gesto que hizo a su silla caer hacia atrás, y sujetó a su hermano del traje por encima de la mesa, obligándolo a inclinarse.
—¿Quieres repetirlo?
—La llevaste a una habitación cuando apenas podía mantenerse despierta y te acostaste con ella…
—Tú me entregaste a tu prometida después de apostar una noche con ella. —siseó Luc sacudiéndolo—. Así que piénsalo muy bien antes de entrar en mi despacho fingiendo preocupación por su seguridad.
El rostro de Sven solo se puso más rojo, como si la impotencia fuera un color que se pudiera adquirir.
—¡Yo confiaba en que no la tocarías!
—¡Pues ese fue tu segundo error! No previste que sería ella la que querría tocarme a mí —sonrió con una satisfacción que ni siquiera intentó disimular.
Sven lo agarró también por la camisa, pero no estaba en la mejor posición para lanzarle ni un golpe.
—¡No vuelvas a acercarte a ella! —exigió, pero Luc apartó sus manos con calma.
—No me toques.
—Ella cree que estuvo conmigo —dijo con toda la intención de herir, pero Luc no reaccionó—. ¿Me escuchaste? Ella no sabe que eras tú. ¡Lo hizo porque me ama a mí!
—Entonces ¿por qué estás tan preocupado? —preguntó Luc con sorna.
—¡Porque es mi prometida!
—Curiosa forma de recordarlo. Anoche no parecía importante.
Sven apretó los puños, pero aunque la rabia lo estuviera consumiendo, la verdad era que no tenía con qué enfrentar esa réplica de su hermano.
—¡No sabes nada de nuestra relación!
—Sé que la apostaste. Sé que perdiste. Sé que pagaste con ella como si fuera mercancía. Si no creíste que iba a despertarse y decidir sola, bueno… ese es tu maldito problema.
Sven rodeó el escritorio y lo encaró como si todavía tuvieran diez años y estuviera listo para pelearse a golpes.
—Escúchame bien —advirtió—. No vas a buscarla, no vas a llamarla y no volverás a tocarla.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....