APA. CAPÍTULO 8. Un juego peligroso
Durante los siguientes días convirtió aquello en un juego macabro para Odette. Después de todo era una Keller, y nadie que lastimara a un Keller había salido jamás bien parado.
No abusaba de la crueldad a toda hora. Solo dejaba caer una observación aquí, un recuerdo allá, lo suficiente para que Sven nunca supiera cuándo llegaría el siguiente, y se le siguiera retorciendo el hígado porque tampoco lo dejaba acercarse como antes.
Una mañana él la abrazó por detrás mientras Odette revisaba unos diseños en su oficina.
—¿Desayunamos juntos? —le pidió.
—No puedo. Tengo una reunión en cuarenta minutos —respondió ella.
Sven besó su cuello despacio y Odette dejó escapar una risa.
—Eso sí se parece —murmuró y él se detuvo.
—¿Qué cosa? —preguntó con molestia.
—A la otra noche. Hiciste exactamente eso, pero después se te desvió el… vocabulario un poco más abajo.
Sven se apartó como si su piel lo estuviera quemando.
—No recuerdo haberlo hecho.
Odette se volvió hacia él.
—¡Ah, qué malo eres! Yo sí lo recuerdo. De hecho, a veces me despierto en la noche soñando con tu lengua en… ¿te estás sonrojando, amor? ¡Ay qué tierno! Menos mal que no vivimos juntos todavía o ya estaríamos lisiados los dos.
La expresión de tortura de Sven fue suficiente recompensa, pero por supuesto que no terminó ahí. Otro día, él le acariciaba el cabello distraídamente mientras veía su teléfono y Odette negó suavemente.
—No así.
—¿Cómo?
—Aquella noche lo hiciste diferente. ¿Quieres tirarme un poco de aquí? —preguntó señalando al cabello de su nuca, y Sven retiró la mano como si lo hubiera picado una avispa.
—¿Ahora también recuerdas eso? —gruñó y Odette lo miró sorprendida.
—¿Te molesta que recuerde nuestra primera vez?
¡Sí, sí le molestaba, lo estaba poniendo a agonizar, lo estaba llenando de odio, de rabia, de impotencia! Pero Sven no podía responder que sí.
—Claro que no —masculló forzando una sonrisa.
—Entonces no pongas esa cara, amor. ¡Fue la mejor noche de mi vida!
Odette lo besó en la mejilla y siguió trabajando, sabiendo que cada comparación lo enfurecía porque no podía protestar sin reconocer que el hombre de aquella noche no había sido él. Y ella comenzaba a disfrutar demasiado de esa ventaja.
El problema era Luc, porque por supuesto no iban a dejar de encontrarse por mucho tiempo, y menos de una semana después coincidieron durante un almuerzo de negocios de ambas familias.
Odette sintió que el corazón le daba un pequeño salto traidor en el pecho, y entre sus piernas el latido fue breve, pero revelador. Aun así se acercó a él, le dio los dos besos de saludo y por un momento se quedó pensativa.
—Ese perfume… —murmuró, pero ni siquiera le había dedicado dos segundos cuando ya Sven se la estaba llevando con cualquier excusa.
—¿Pasa algo? ¿Luc te molestó? —la increpó con molestia.
—No, para nada… es solo que su perfume me resulta familiar —murmuró ella con tono inocente.
—Es el mismo que yo uso —respondió Sven entre dientes.
—¿En serio? Juraría que jamás lo he olido en ti.
Luc, que se había quedado a unos pocos pasos conversando con sus padres, bajó la mirada hacia su copa y una pequeña sonrisa se dibujó en su rostro. Odette se había quedado con su olor en la nariz, y no podía evitar una enorme satisfacción por eso.
—Entonces te estás confundiendo —replicó Sven—. Claro que lo uso.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....