APA. CAPÍTULO 38. Desde el principio
—¿Hasta cuándo vas a seguir fingiendo que no sabes quién soy?
Odette sintió que el ramo pesaba una tonelada. Sven miró primero a su hermano y después a ella, como si cada palabra fuera imposible.
—¿Qué acaba de decir?
Pero nadie respondió, y Luc no apartó los ojos de Odette.
—Lo sabías —murmuró ella.
—Sí.
Una respuesta simple. Brutal.
—¿Desde cuándo? —Las palabras salieron incrédulas de los labios de Odette.
—Desde el principio.
El murmullo entre los invitados creció, y Sven dio un paso hacia ellos.
—¿Desde el principio de qué? ¡¿De qué demonios están hablando?!
Odette soltó lentamente el ramo y las flores cayeron sobre el suelo. Ya no importaba. Nada de aquello podía seguir ocultándose.
—Estamos hablando exactamente de lo que sabes que hablamos. No tienes que venir a hacerte el idiota ahora —siseó Odette—. El bebé que estoy esperando es de Luc.
El silencio fue absoluto. Dana cerró los ojos. Loan se quedó petrificado. La madre de los gemelos se llevó una mano a la boca y Sven miró a Odette como si acabara de golpearlo. No porque no lo supiera, sino porque lo estaba diciendo frente a más de ciento treinta distinguidos invitados que lo llamarían cornudo por el resto de su vida en lo más alto de las esferas sociales de Zúrich.
—¡Odette…! —espetó apretando los puños, pero ella lo miró con el más absoluto desprecio.
—Nunca te acostaste con ella, Sven —replicó Luc—. Sabes que ese bebé no puede ser tuyo.
Y la calma con la que lo dijo hizo enmudecer a la audiencia.
—¡Ella creía que eras yo! —vociferó Sven, desesperado por recuperar el control—. ¡Llevas semanas aprovechándote de su confusión! ¡Odette pensaba que estaba conmigo!
Luc dio un paso hacia él.
—¡Cuidado! —escupió entre dientes.
—¿Cuidado con qué? ¡Te acostaste con mi prometida haciéndote pasar por mí!
—No —dijo Odette y Sven se volvió como si lo hubiera abofeteado.
—¿Qué…?
—Luc nunca se hizo pasar por ti.
—¡Tú lo confundías conmigo!
—Tampoco.
Un jadeo ahogado recorrió la sala, pero Odette no se detuvo ni sintió vergüenza, simplemente estaba cansada y encima se enorgullecía bastante de la verdad.
—Jamás los confundí. —La frase cayó como otra explosión—. Siempre supe cuándo estaba contigo y cuándo estaba con Luc.
—¿Cómo que jamás…? —balbuceó Sven—. ¡Eso es mentira!
—No, no es mentira. Pueden ser idénticos para otros, pero para mí… —sonrió suavemente—. Puedo reconocer hasta la forma en que tu hermano respira sin necesidad de verlo.
Por un segundo las pupilas de Luc se dilataron, su respiración se detuvo y pasó saliva, porque no quería que las piernas se le aflojaran en público, no todavía. Sven, en cambio, palideció mientras Odette continuaba antes de que pudiera interrumpirla.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....