APA. CAPÍTULO 40. Una sentencia financiera
Sven apretó los dientes, pero Odette se dio cuenta de la gota de sudor frío que le corría desde la sien.
—Nuestros abogados redactaron eso… —masculló.
—Y los míos lo analizaron —replicó Odette.
Loan extendió la mano y su hija le entregó la carpeta.
—Sven siempre me aseguró que no tenía ningún interés en mis negocios. Sin embargo, el prenupcial completo le aseguraba que podía quedarse con mi dinero sin siquiera preguntarme.
Esta vez el murmullo fue peor entre los invitados, precisamente porque eran la clase de invitados que podían tolerar escándalos familiares, pero el robo patrimonial era un asunto distinto.
—¡Eso no significa que me casara contigo por dinero! —gruñó Sven.
—Quizás esto por sí solo no, pero anoche escuché tu conversación con tu padre.
El viejo Amsler palideció y Sven quedó inmóvil.
—¿Qué… qué conversación?
—La que decía que después de la boda o estaría demasiado cansada como para ver que estabas desviando mi dinero hacia tu proyecto, porque ustedes no tienen con qué financiarlo. La misma donde escuché a tu padre decir que un embarazo sería lo mejor que podría ocurrirte porque dificultaría que rompiera el matrimonio.
Sven abrió la boca.
—Odette...
—¡Y te escuché responder! —Su voz se volvió más fría—. ¡Tú sabías que si estaba embarazada, el bebé no podía ser tuyo! Te escuché cuando dijiste que si el embarazo conseguía llevarme al altar, perfecto.
—No fue así…
—¡Fue exactamente así! ¿No es cierto, señor Ansler?
Todas las miradas se dirigieron al padre de los gemelos y el hombre pasó saliva, nervioso.
—Esto… creo que esto ya se está saliendo de control. Deberíamos hablarlo en privado…
—Ustedes planeaban usarme y robarme en público —replicó Odette, y Danna la miró con el mismo orgullo que ya había anticipado que sentiría—. Tú organizaste mi boda delante de todo el mundo para que no pudiera negarme… ¡pues elegiste bien el público!
Odette miró alrededor: las mismas familias, los mismos ejecutivos, los mismos amigos; todos aquellos testigos que Sven había utilizado para acorralarla ahora conocían la verdad.
Odette bajó la vista hacia su mano, el anillo seguía allí, lo había llevado durante meses, pero ahora se lo quitó lentamente, caminó hasta el altar y dejó el anillo sobre la superficie blanca.
El pequeño golpe del metal pareció resonar en todo el salón.
—No habrá boda.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....