PELEAR POR TI. CAPÍTULO 18. Yo me encargo
Era un número desconocido y Zack Keller sabía muy bien que su teléfono personal era demasiado privado como para que lo estuviera llamando cualquiera que no fuera su familia, pero como finalmente tenía cinco hijos, no podía darse el lujo de no contestar sin asegurarse de que no viniera de parte de ninguno de ellos.
Sin embargo aquella voz urgente no la conocía para nada.
“¿Estoy hablando con el señor Keller?” demandó Kyle apurado y Zack frunció el ceño.
—¿Quién habla? —gruñó.
“Da igual quién hable, usted no me conoce. Lo llamo porque alguien se metió al departamento de Adriana, ella no responde a su teléfono y está yendo para allá ahora mismo”.
—¡¿Cómo que alguien se metió a…?!
“¡Señor Keller, atienda! ¡Adriana está en peligro! ¡Ese tipo destrozó completamente el departamento y no sé qué le pueda hacer ella! ¡¿Entiende?! ¡Estoy tratando de llegar pero no voy a tener tiempo, necesito que vaya a su departamento, necesito que vaya a su departamento, AHORA!
Una maldición y Zack ni siquiera se había molestado en tomar una chaqueta. Había saltado al primer auto del estacionamiento y había llegado justo a tiempo para impedir que el infeliz del exnovio de Adriana le hiciera más daño.
Ni siquiera se le había ocurrido protestar cuando había reconocido la voz de aquel hombre mientras lo detenía o mientras se llevaba a Oskar arrastrando del cuello. Pero no podía negar que había empezado a agradarle en el mismo momento en que había sabido que no le había dejado a aquel cabrón literalmente ni un hueso sano en las manos con las que había golpeado a su hija.
John ya tenía su instrucción y Zack sabía muy bien que su cuñado siempre estaba dispuesto a proteger a la familia, sin embargo había cosas que podían saberse mejor si solo se preguntaban de frente. Así que cuando le avisaron que había un joven en un McLaren en la puerta pidiendo verlo, salió él mismo para dejarlo entrar.
Ya estaba anocheciendo y no tenía idea de por qué se había demorado tanto, pero para cuando el chico bajó del auto estaba perfectamente presentable y calmado.
—Señor Keller, buenas noches —saludó estrechando su mano con educación.
—Ya supe lo que hiciste —respondió Zack con un apretón firme y solo lo vio encogerse de hombros.
—Sigue vivo —replicó Kyle.
—Desafortunadamente.
—Eso se puede arreglar.
Durante un largo minuto se quedaron mirándose a los ojos y luego Zack le hizo un gesto para que lo siguiera. Tenía un gigantesco estacionamiento techado con decenas de autos, motos, equipos deportivos, y cosas rápidas para hacer estupideces. Y por supuesto una nevera equipada.
—¿Cómo sabías que mi hija estaba en peligro? —le preguntó de frente.
—Las alarmas de su circuito de seguridad me avisaron.
—¿Eres de la compañía de seguridad? —preguntó Zack, abriendo la nevera y extendiendo una cerveza hacia él.
—Mi tío es hacker, tenía puesta una alerta sobre cualquier movimiento suyo —dijo Kyle aceptándole la cerveza y Zack lo miró como si fuera tonto o muy loco.
—Hiciste un gran trabajo en ayudar a Adriana, pero como su padre me haré cargo ahora. Yo le pondré guardaespaldas… si es que se deja, claro, porque es tan terca… —suspiró—. Intentaré convencerla.
—¿Intentará? ¡¿Solo intentará?! —le reclamó Kyle sin poder creer que le dijera eso.
—¿Y qué quieres que haga, muchacho? Mi hija es mayor de edad, adulta, no puedo imponerle un par de gorilas siguiéndola a todas partes si no quiere… —le explicó Zack con dramatismo.
—Pero es que ella… y usted… ¡Pero usted sabe que puede estar en riesgo! ¿y si al amigo del idiota se le ocurre vengarse… o a algún familiar…? ¡Ella no puede estar sola!
Zack se rascó al cabeza como si estuviera pensando.
—Tienes razón… supongo que puedo pedirle que venga a quedarse en casa unos días… o mudarme yo cerca de ella… a ver si hay algún departamento cerca del suyo… —murmuró pensativo y Kyle puso los ojos en blanco.
—¿Sabe qué, señor Keller? Yo me ocupo —sentenció.
—¿Tú… cómo que tú, muchacho? ¡Noooo, no claro que no, seguro que tienes mucho que hacer! ¡No puedo dejar que estés cuidando de Adriana solo porque es terca como una yegua cerrera! —le dijo Zack y Kyle se mordió la lengua para no decirle las ganas que tenía de domarla desde la primera vez que la había besado.
—No se preocupe, déjelo de mi cuenta. ¿Me puede decir dónde está? —pidió Kyle y el brazo de Zack fue un rayo para señalar.
—¡Segunda planta, primera puerta a la derecha, con un cartel grande que dice Adri y muchas flores pintadas! ¡Llévatela!

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....