PELEAR POR TI. CAPÍTULO 20. ¡Que sea lo que Dios quiera!
Adriana no tenía palabras. Su departamento era completamente diferente y si era honesta ya no había nada allí, absolutamente nada que pudiera evocar un recuerdo.
—Kyle qué es esto… ¿Tú…? ¿Tú mandaste a redecorar todo esto? ¿En un día?
—Soy un hombre de muchos recursos —respondió él cerrando la puerta con una sonrisa, una que se borró en el mismo momento en que ella se dio la vuelta y su mirada interrogante tomó aquel tono acusatorio.
—¿Suficientes recursos como para saber lo que iba a pasar? —lo increpó—. ¿Por eso viniste hasta Lucerna?
—¡¿Y qué esperabas que hiciera?! —intentó defenderse él—. ¡Me cansé de llamarte cuando vimos que ese tipo estaba en tu casa, pero respondías al teléfono porque lo tenías apagado y…!
—¡¿Y tú cómo sabías que Oskar estaba en mi casa, Kyle?! ¡¿Cómo…?! —respiró profundo pero sentía que la cabeza le daba vueltas y por primera vez en el día se arrepentía de no haber querido ir al hospital cuando su padre había intentado llevarla—. ¿Qué demonios es lo que está pasando?
—Quería saber si no eras una loca acosadora —dijo él con sinceridad y Adriana lo miró como si quisiera arrancarle la cabeza—. ¡Lo dicho, cada día dudo más que no seas una!
—¡Kyle!
—¡Te estaba vigilando! O sea, mi tío Caleb te estaba vigilando. Puso una alerta digital sobre ti y saltó enseguida cuando las alarmas de tu departamento se dispararon —le contó él y Adriana intentó agarrarse de algo—. Traté de llamarte para que no vinieras aquí, salí detrás de ti, y cuando me di cuenta de que no lograría alcanzarte, llamé a tu padre.
Adriana se tambaleó sin poder evitarlo y Kyle la alcanzó de inmediato, rodeando su cintura con firmeza y pegándola a su pecho, mientras ella intentaba respirar inútilmente.
—Eres un loco… —susurró.
—Oye, oye, más respeto, yo no fui a Brissago a buscarte ni te hice caminar desnuda delante de mil personas —replicó él con sorna, pero luego sintió la respiración de la muchacha tan cerca de su piel que se estremeció—. Tienes que aceptar protección, tu padre me dijo que intentaría convencerte, pero a mí eso de “intentar” no me va.
Ella frunció el ceño y alzó la vista hacia sus ojos.
—¿Quieres decir… guardaespaldas? —preguntó y negó al mismo tiempo—. No, no. Claro que no. Jamás he tenido guardaespaldas en mi vida, no va a darme un ataque de pánico solo por lo que pasó.
—¡No es solo por lo que pasó, no seas terca! Necesitas protección porque después de lo que pasó hoy… —Ella intentó negar de nuevo pero Kyle la tomó por los hombros, llamando su atención—. ¡Adriana escucha! Después de lo que le hice a ese infeliz hoy, no sabes si algún amigo o familiar pueda querer tomar represalias… pero eso no es todo.
Adriana pudo ver la indecisión en sus ojos atrapó su cara entre las manos.

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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....