PELEAR POR TI. CAPÍTULO 62. Primera pregunta
Le habían echado una chaqueta por encima para aguantar el frío, pero Adriana no sabía dónde estaba.
Vance Burgges la había arrastrado hasta aquel lugar, pero después de hablar con Kyle le había vendado los ojos para moverla. Se dio cuenta de que no estaba atada, pero a su alrededor cada pared era acochada y suave.
Se levantó de un tirón y vio a un hombre recortado contra la poca luz de la madrugada.
—¡¿Qué es esto?! ¡¿Dónde estamos?! —preguntó asustada mientras Vance Burgges lanzaba varias barras de luz química de grado militar a sus pies.
Adriana tomó una y la rompió, viendo que estaba en un espacio cerrado de unos quince metros cuadrados. Ella y una botella de agua era lo único que había allí.
—No te preocupes. En unas horas tu noviecito me dará lo que quiero y entonces tendrá tu ubicación. Mientras tanto… intenta no morirte —siseó Vance con sorna.
Adriana vio aquella puerta cerrarse y sabía que sería inútil golpearla o gritar, no creía realmente que hubiera nadie cerca. Se acurrucó en un rincón, mirando aquella botella de agua y pensando en todo lo que había aprendido de Kyle. A patear, a golpear, a escapar… ¿cómo era que no había podido hacer nada de eso mientras se la llevaban?
—La próxima vez… —se consoló—. La próxima vez que vea a ese infeliz seré más valiente.
Agachó la cabeza y se abrazó las rodillas, tratando de mantenerse tranquila, sin saber que en aquel mismo momento Kyle estaba haciendo un esfuerzo supremo por no quemar Londres a pocos kilómetros de allí.
—La ubicación apunta a un almacén en el puerto viejo —dijo Caleb señalando a la pantalla—. Logré ubicar tres cámaras cercanas, pero nadie ha entrado o salido, no hay movimiento.
—Tiene sentido —suspiró Aaron—. Esos almacenes dan al mar, una lancha rápida sería un buen punto de escape para él, así que ahí debe estar. Será mejor que uno de los dos entre por detrás.
—Yo lo hago —sentenció Kyle con seguridad mientras revisaba su equipo.
—Caleb, te necesito aquí como nuestros ojos —declaró Aaron.
—¿Y yo? —se adelantó Víctor.
—Tú no vas, mocoso —replicó Kyle, y antes de que su hermano protestara le puso una mano en el hombro—. Tú eres mi garantía. Vance Burgges no puede saber que tengo a alguien más cubriéndome la espalda. Si acaso escapa, si acaso lo perdemos, tú eres mi última opción. ¿Entendido?
—Entendido —asintió Víctor y un instante después ocupaba su posición.
Kyle pasó saliva viendo la poca luna de esa madrugada y le dio un codazo suave a su padre advirtiéndole que estaba listo.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....