PELEAR POR TI. CAPÍTULO 63. Dale a un hombre una esperanza
¿Dónde está mi mujer?
Esa era la pregunta del millón, y Kyle estaba seguro de que tarde o temprano Vance Burgges acabaría soltando la lengua. No era que fuera muy dado a la tortura, pero no podía negar que aplastarle los dedos a aquel tipo hasta que las uñas literalmente reventaran no era algo sumamente satisfactorio para él. Sin embargo doce horas después todavía no tenía razón de Adriana o de dónde la había llevado.
—¡Receso! —llamó Aaron y Kyle se distrajo un solo segundo, lo suficiente como para que aquellos pistones se dirigieran a una de las argollas del suelo en vez de a su dedo, golpeándola con fuerza.
El peleador gruñó por lo bajo y se apartó de un lloroso Vance Burgges para ir a hablar con su padre.
—No va a decirte nada… —murmuró Aaron alejando a Kyle de allí, y por breves cinco minutos se reunieron con Caleb fuera del almacén.
—Lo hará, eventualmente —aseguró su hijo.
—Es un agente entrenado, no soltará una sola palabra, y créeme que esos billones son muchos como para que se arriesgue a soportar el dolor —suspiró su tío.
—Lo sé, pero ya está medio quebrado. En algún punto tendrá que elegir por su vida y los tipos como él… créeme, tienen un alto instinto de supervivencia. Confía en mí, todo está en marcha.
Cosa que era de dudar teniendo en cuenta que cuando regresaron al almacén ya no había nadie allí.
—¡¿Dónde está?! —exclamó Aaron viendo una de las argollas del suelo completamente suelta, y Caleb corrió con desesperación para volver a su computadora y revisar las cámaras con las que había rodeado el almacén.
Vance Burgges había aprovechado aquella fatídica patada de Kyle para tirar con todas sus fuerzas de la argolla suelta. Luego se había desatado y había salido corriendo por una de las puertas laterales sin importarle lo desnudo que estaba.
—¡Oye, tú! ¡¿Eres un pervertido?! ¡¿Qué te pasa?! ¡¿Eres un pervertido?! ¡Estoy llamando a la policía! —escuchó la voz de un chico desde un coche feo y Vance se detuvo con las manos en alto, justo antes de cubrirse sus partecitas.
—¡No, no, espera, yo no…! ¡No soy un pervertido! ¡Me acaban de asaltar! —intentó decir porque la policía involucrada era lo que menos necesitaba.
—¿Quién? ¿El asaltante del calzón? ¡Estás en cueros, bro!
—¡Ya sé! ¿¡Me puedes ayudar!? ¡Por favor tengo esposa y dos hijas! ¡No puedo pasar esta vergüenza!
El chico pareció dudarlo y luego le lanzó su chamarra. Vance se envolvió e hizo un gesto para subirse al auto, hasta que el chico le abrió la puerta.
—¿Eres nuevo en los puertos? —preguntó mientras arrancaba el auto—. No se puede estar aquí a esta hora sin protección, bro.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....