PELEAR POR TI. CAPÍTULO 73. Mi pedacito de cielo
Era una puñetera loca. Pero era su loca, y Kyle sintió que dejaba de respirar mientras aquella blusa rodaba por la piel de Adriana, descubriéndola hasta que solo quedó el brasier de encaje negro, provocativo y peligroso delineando la curva tentadora de sus pechos.
—Adriana… —intentó regañarla pero la sonrisa en sus labios era mucho más que una simple invitación.
—Solo tienes que llegar hasta aquí —susurró ella mientras metía los pulgares ente el elástico de sus pantaloncillos cortos y su piel—. Son seis pasos… te van a doler, lo sé… pero si puedes llegar aquí, te prometo que voy a hacer que olvides todo.
Kyle apretó los dientes con una negativa silenciosa, pero había algo mucho más importante que solo una chica semi desnuda frente a él. Lo que había era su mujer, la que estaba peleando a su lado a pesar de su mal humor, su depresión y sus ganas de huir. Lo que había era una mujer valiente… y caliente, a la que ya no podía decepcionar, y solo vio un orgullo infinito en sus ojos en el mismo momento en que él respiró profundo y se levantó de la silla, un poco tambaleante y tratando de mantener el equilibrio.
Los primeros segundos fueron de silencio y adaptación, mientras aquellas punzadas feroces que llegaban hasta sus caderas se iban aplacando.
—Adriana…
—Tienes que llegar aquí, amor… solo tienes que llegar aquí. Ven… —susurró despacio apoyándose en la malla de la jaula y Kyle perdió el aliento viendo aquellos pequeños cuadros marcándose en su abdomen y contra sus pechos—. Ven…
Era duro. Cabe decir que todo a aquella hora era duro, pero él solo se echó adelante y puso un pie delante del otro, exactamente igual que había aprendido con los años. ¿Dolía? ¡Como el infierno! Pero era un paso menos.
Las piernas de verdad, las de pelear, las habituales, eran pesadas y poderosas, así que moverlas demandaba más que un simple esfuerzo, demandaba voluntad y sacrificio, y Adriana en el fondo tenía razón: si alguien podía hacerlo caminar era ella.
—¡Me estoy enojando, muñeca! —gruñó él apretando los dientes y Adriana se mordió el labio inferior porque sabía que para él enojado era mejor forma de lidiar con el dolor que frustrado.
—¿Ah sí? ¿Quieres que me ponga a ocho pasos entonces? —lo retó y lo vio levantar un índice acusador.
—¡No te atrevas a moverte de ahí, muñeca! —gruñó por lo bajo y Adriana vio el sudor frío corriendo por un costado de su cara mientras llegaba hasta ella y se detenía, respirando pesadamente solo unos segundos después.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....