ROJO PROMESA. CAPÍTULO 4. Una extraña pesadilla
Entre la mirada decidida de Mauro Keller y la aturdida del Senador Russo, era evidente quién llevaba las de ganar, y por más que Loan intentara llevar aquello a un punto razonable, era evidente que su hijo cedería y que el senador estaba realmente interesado en que Ainara sobreviviera.
—¿Por qué haces esto? —preguntó y antes de que Mauro respondiera con un cortante “No es su problema”, Loan le abrió los ojos lo suficiente como para que se controlara al menos un poco.
—La conozco desde hace muchos años. Ella es una mujer inteligente, sabe lo que le conviene. Así que puede estar seguro de que estará bien —sentenció.
Nadie se atrevió a decir nada más, y lo único que vieron fue un gesto de asentimiento del senador mientras salía de allí.
—¿Quieres que nos haga la vida imposible? —escandalizó Loan apenas se quedaron solos—. ¿¡Qué estás haciendo, Mauro?! ¡¿De verdad le vas a donar la mitad de tu hígado?! ¡¿Así como así?! ¡¿Quieres que tu madre me mate?!
Mauro respiró hondo y negó.
—Ainara era una persona importante para mí —sentenció y su padre se quedó mudo—. No voy a dejar que se muera.
—Bueno…
—Encárgate de que autoricen el trasplante, tranquiliza a mamá y ve preparando tu retiro, porque después de que me recupere de esto me voy a hacer cargo de la compañía aquí en Zúrich.
Loan lo miró como si le hubiera salido otra cabeza, pero el momento era tan crítico y su hijo parecía tan afectado como decidido, así que no había mucho más que hacer. Mauro era un adulto y podía hacer lo que quisiera sin siquiera contar con él.
—¡Maldición! ¡Voy a llamar a tu madre! —gruñó—. ¡Procura salir bien de esta! ¿OK?
Mauro recibió aquel beso en la cabeza como si fuera un niño terco y malcriado al que sus padres ya no podían controlar, y respiró profundo mientras lo preparaban para la operación. Era un caso urgente, así que no había mucho espacio para tenerlo todo bajo control, pero sabía que en aquellos hospitales trabajaban los mejores médicos del país.
Así que para el momento en que su madre llegó, gritándole a su padre a viva voz, por supuesto, él ya estaba en el quirófano, seguro de lo que estaba haciendo, y mirando por última vez antes de dormirse el rostro pálido de Ainara.
—Recemos para que sobreviva a la operación —escuchó decir al jefe de cirugía mientras otro de los médicos le pedía que contara hacia atrás, y en cuestión de segundos Mauro simplemente se desconectó del mundo.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....