ROJO PROMESA. CAPÍTULO 6. Una mujer difícil
La había conocido en la calle, en una de esas calles de Zúrich donde los chicos ricos iban a correr sus autos caros, porque el tránsito era mínimo y los policías que patrullaban en las zonas más feas de la ciudad eran fácilmente sobornables.
Mauro la había visto incómoda, nerviosa y hasta cortante. No dejaba que los chicos de su edad se le acercaran, y aunque realmente era muy hermosa, tenía un carácter áspero y desafiante que denotaba mucha desconfianza o poca instrucción.
Luego lo supo, cuando la siguió hasta un edificio no muy lejos de allí. Ainara Jáuregui era descendiente de emigrantes, o al menos de parte de su madre así era. No había conocido a su padre y asistía a una escuela pública donde casi casi tenían que registrar a los chicos para asegurase de que no llevaran armas.
Arisca, desconfiada, lista siempre para dar pelea. Pero aun así tenía el corazón más tierno del mundo, y eso había hecho que Mauro se enamorara de ella hasta los huesos. Seis meses y toda su fuerza de voluntad le había tomado conquistarla, porque ella parecía estar muy segura de que él terminaría echándolo todo a perder… y desde su punto de vista, Ainara no se había equivocado.
Respiró hondo cuando le entregaron sus documentos y una pequeña maleta con unos pocos efectos personales, y para cuando atravesó la puerta de la clínica, no era Mauro quien la estaba esperando, sino un chofer muy atento que la ayudó a subir a una camioneta de cristales entintados y la llevó a un lujoso departamento en la zona más exclusiva de la ciudad.
Él ya la estaba esperando, pero si Mauro creía que aquel grado de lujo iba a significar algo para Ainara, muy pronto se dio cuenta de que la chica con lengua de látigo seguía sin ser impresionable.
—El departamento tiene seis habitaciones… —comenzó a decir él y Ainara se paró casi en firme como militar para prestarle atención.
—Para lo que vamos a hacer con una basta —declaró y Mauro la miró a los ojos, porque no veía ni una gota de resignación en ella y sí mucho desafío.
—En el vestidor principal están todas tus cosas, desde joyería hasta zapatos, y mandé a comprar toda clase de atuendos apropiados para ti, de las mejores marcas, espero que te gusten —gruñó él y la vio sonreír.
—Para lo que vamos a hacer, creí que no necesitaría ropa, pero si ahora te van los juegos de rol y los fetiches, yo no tengo problemas con el cuero —sentenció Ainara con tanta naturalidad que pensó que Mauro explotaría como una granada en verano de lo rojo que estaba.
—Vas a tener servicio disponible las veinticuatro horas —siseó él al borde del colapso—. Vendrán a hacer las labores cuando lo ordenes y se irán cuando lo ordenes.
—Tres días a la semana está bien, para lo que vamos a hacer, ya tengo cuatro ocupados en la agenda —le sonrió ella y aquella fue la gota que derramó el vaso.
—¡Para lo que vamos a hacer! ¡Para lo que vamos a hacer! ¿¡Podrías dejar de repetir eso de una maldit@ vez!? —le espetó con molestia pero la única respuesta de la muchacha fue encogerse de hombros mientras se acercaba a él,

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....