ROJO PROMESA. CAPÍTULO 14. Una negativa inesperada
Ainara metió un dulce en su boca y se quedó mirando al techo, pensando en todo lo que había pasado mientras saboreaba aquella pequeña bola de azúcar, fresas y chocolate. Mauro era un idiota arrogante que le había roto el corazón cuando solo era una niña, pero en ese momento le preocupaban más los otros idiotas arrogantes que lo habían provocado.
Aquello de que Charmaine le había dicho que ella era una prostituta no le extrañaba, a fin de cuentas la chica fresa de su grupito de amistades siempre había estado babeando por él y se notaba demasiado que no soportaba que Mauro la hubiera preferido a ella.
Sin embargo que Lugh y Cassiel estuvieran metidos en aquella intriga le resultaba muy curioso, teniendo en cuenta que pocos meses antes del asunto del accidente, Lugh se había convertido en su…
Un golpe suave en la puerta anunciando al servicio de habitaciones la hizo desperezarse, tenía un día lento por delante, y eso le molestaba porque Ainara estaba acostumbrada a trabajar sin descanso, pero ni siquiera imaginaba lo tormentoso que se pondría su día. Así que se levantó con la mejor disposición y desayunó antes de arreglarse, pidiéndole luego al chofer que la llevara a la oficina de Mauro.
Él, por su parte, había comenzado la mañana en medio de reuniones y citas con el ayuntamiento de la ciudad, con buenas y malas noticias, y una de esas últimas fue que la licitación para un hospital más pequeño que había creído tener segura en el centro de la ciudad, de repente volvía a estar denegada.
—¡Es que no es posible! —rezongó con frustración recordando las palabras de su padre: no podía construir un hospital sin el otro, porque el de lujo estaba destinado a financiar el hospital en Bümpliz—. ¡Maldición! ¡No entiendo nada! —increpó al funcionario de gobierno que había firmado la negativa—. ¿¡Usted no había aprobado ya la licitación!? ¿¡No era un hecho que se podía construir un hospital más pequeño?! ¿¡A qué demonios viene ahora ese cambio?! ¡Ya tengo el maldito terreno! ¿¡Cómo que no puedo hacer nada con él?!
La expresión del funcionario público se convirtió en una máscara preocupada y nerviosa mientras intentaba esquivar su mirada, pero eso solo hizo que Mauro se diera cuenta de a qué se estaba enfrentando.
—Se lo ordenaron, ¿no es así? —lo interrogó con molestia—. ¡Le ordenaron denegarme la licitación!
Y por más que el hombre trataba de negarlo, fue cuestión de un minuto que Mauro terminara de perder los estribos, porque sabía que había muy pocas personas en el país con la capacidad para coaccionar a un funcionario público.
Volvió a su oficina hecho una furia, y por desgracia en aquel estado de impotencia fue que lo encontró Ainara cuando pasó con un café y más buena voluntad de la que él se merecía.
—¡Hola, niño bonito! ¿Día duro? —preguntó ella con una sonrisa y la mirada gélida de Mauro se posó sobre ella.
—Tan duro como puede hacerlo la gente estúpida —siseó—. Vuélvete al hotel y recoge tu maleta, nos vamos de Berna esta misma noche.
Ainara se quedó paralizada mientras su ceño se ensombrecía.
—¿Cómo que nos vamos? ¿Y los hospitales? —le preguntó acercándose—. Dijiste que ibas a construir…
—¡Dije que iba a construir un hospital donde creciste, pero eso dependía de que pudiera construir también un hospital donde tenía previsto! —espetó Mauro.
—¡Lo sé! ¿Entonces por qué nos vamos? —lo increpó Ainara sin comprender.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....