ROJO PASIÓN. CAPÍTULO 26. Mi corazón es tuyo
—El hombre al que le dijiste que sí.
Las palabras de Mauro pusieron una sonrisa sarcástica en el rostro de Ainara, y él lo entendió en un solo segundo.
—Jamás tuviste intenciones de casarte con él —murmuró sabiendo que el carácter de la mujer había cambiado completamente desde la última vez que la había visto. Lo suficiente como para mentir y sobrevivir a como diera lugar.
La vio pasar a su lado y dirigirse a la ventana, donde miró afuera, al pequeño parque donde jugaba su hija.
—Lugh siempre ha querido algo. Y siempre supe que no podía deshacerme de él por la relación entre nuestros padres —respondió ella con tono frío—. El problema es que yo también quería algo, solo necesitaba tiempo para conseguirlo. La propuesta de matrimonio fue… precipitada, inoportuna. Pero soy lo suficientemente inteligente para saber que rechazarla podría traer consecuencias desastrosas para mis planes, así que la acepté hasta que pudiera… hacer lo que estoy haciendo ahora.
Lo miró a los ojos por un momento y Mauro sintió un nudo en la garganta.
—Escapando. Estás escapando —comprendió y su mirada se posó en las maletas—. Pero ¿estás escapando de ellos? ¿De tu padre también?
Ainara apretó los dientes y le hizo un puchero dramático.
—Por Dios, Mauro, a estas alturas ¿de verdad crees que voy a confiar en ti como para hacerte la historia de mi vida? —replicó con cansancio—. He vivido demasiado tiempo a la sombra del Senador Rosso, no quiero que toda su mierd@ me siga tocando, mucho menos a mi hija. Así que ahora que tengo el dinero necesario para alejarme, es exactamente lo que planeo hacer. June y yo nos vamos esta noche.
Mauro sintió como si un yunque estuviera oprimiéndole el pecho. Todo aquello que empezaba a saber, todo, absolutamente todo se sentía como su responsabilidad por el simple hecho de amar a aquella mujer y entender con en las manos de quién la había abandonado.
—Ainara… No fue mi intención… jamás fue mi intención que nada de esto pasara. Creí que… el Senador, parece preocupado por ti, creí que había sido bueno contigo… —murmuró atormentado.
—El senador Rosso es como cualquier otro hombre con secretos que pueden arruinar su reputación —siseó Ainara con aspereza—. Me cuida para que no le estorbe, me mantiene cerca porque soy su única debilidad, pero también me mantiene controlada… o al menos eso cree.
La mandíbula de Mauro se convirtió en una línea fina y llena de frustración.
—¿Por eso no dejaste que supiera de tu hija? ¿Cómo has hecho para esconderla? —le preguntó frunciendo el ceño y Ainara respiró hondo.
—Tengo otro departamento que paga él, pero es solo fachada —fue todo lo que dijo, porque el resto, las razones por las que no quería que nadie supiera de June, la razón por la que había estado planeando largarse durante diez años y trabajando para conseguirlo, esas no podía compartirlas con alguien en quien no confiaba.
Sin embargo Mauro no pudo evitar hacerle aquella pregunta:

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....