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UN BEBÉ PARA NAVIDAD romance Capítulo 659

ROJO PROMESA. CAPÍTULO 32. Cuando esto acabe

Tenía miedo y era natural, pero cuando Ainara despertó en medio de aquel silencio fue como si la golpearan en medio del estómago, debía haber amanecido hacía rato, porque el sol estaba fuerte, y era raro que June no se despertara apenas amaneciera.

Se bajó de la cama con el corazón en la boca y bajó hasta la habitación de Mauro para ver la camita deshecha. Por suerte el alivio la invadió cuando leyó aquella nota sobre la isla de la cocina:

“Fuimos por desayuno porque el Señor Pompita tiene hambre. Solo sigue el sendero hasta el final”.

Corrió a ponerse ropa de calle y se echó un abrigo grande por encima antes de salir de la casa y ver que en efecto se dibujaba un sendero perfecto de grava entre la tierra del bosque. Lo siguió apresurada y vio que más abajo en la colina se delineaba una propiedad enorme y clásica, de piedras antiguas y aspecto señorial.

El camino llevaba a una entrada trasera de la casa y muy pronto las risas de June asaltaron sus oídos.

—¡Estas son las galletas más ricas del mundo, abuelita Andrea! —exclamó la niña y Ainara se quedó paralizada.

—¡Pues son más ricas porque las hiciste tú, mi amor! Pero no te las comas todas. Jajajajajjaja Guarda algunas para tu mami, y el abuelo Zack, y para Mauro…

—¿Y si mejor hacemos más galletas? —preguntó la niña y Ainara se rio por lo bajo porque era evidente que a June le habían gustado demasiado como para querer compartirlas.

Las risas se escucharon en toda la cocina y Ainara empujó la puerta con un gesto suave y tentativo.

—Hola… —murmuró y todas las cabezas se giraron hacia ella.

—¡Pasa, cariño! ¡Qué bueno que llegas, así que comes las galletas calentitas! ¡A desayunar todos, vamos! —declaró Andrea y ella y June se ocuparon de preparar la mesa el desayuno como dos expertas.

Mauro se acercó a Ainara y le dio un abrazo suave, besando su cabeza.

—¿Estás bien? ¿Descansaste? —le preguntó con tono suave.

—No mucho —confesó ella—. Supongo que necesito desenredar todo esto para volver a la normalidad.

Él asintió despacio y la empujó hacia el comedor.

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