ROJO PROMESA. CAPÍTULO 38. Nada
El corazón de Ainara dio un vuelco sin que pudiera evitarlo.
—¿Cómo… cómo prueba de paternidad, Mauro…? ¿Quieres decir…? —balbuceó aturdida.
—Quiere decir que sin importar cuántas veces nos hagan las pruebas o dónde, el resultado siempre va a ser el mismo. Siempre va a decir que yo soy el padre biológico de June, porque hay personas en esta familia que se encargarán de eso. ¿De acuerdo?
Ainara asintió despacio porque comprendía lo que significaba.
—Entonces… si el padre de June intenta entablar una demanda…
—Las vías legales están cerradas para él, sea quien sea —le aseguró Mauro—. Sin importar cuántos abogados tenga, ningún juez irá contra una prueba de paternidad, así que esto cierra cualquier posibilidad legal de que pueda quitarnos a June.
Ainara respiró profundo y trató de espantar aquellas lágrimas traicioneras que intentaban salir de sus ojos.
—Es que ni siquiera sé por qué la querría ahora… —murmuró—. Reconocer a una hija ilegítima arruinaría su carrera política, ¿no es así? Además… la persona que nos estaba persiguiendo… me dijiste que era una mujer, ¿no?
Mauro asintió pensativo, porque sí había visto a una mujer subirse a aquella camioneta que las había perseguido, y no comprendía el vínculo de ninguna manera.
—Jhon ya está investigando eso —le dijo—. Se lo encargué especialmente porque… porque si te soy honesto el único enemigo al que temo es al que no conozco. Tú mejor que nadie debes saberlo, nena, la información es poder, así que lo estamos investigando, igual que tu accidente, no te preocupes.
La vio asentir, pero la muchacha sabía que no podía esconderse por el resto de su vida. Si alguien quería lastimarla para quedarse con June, entonces era mejor estar sobre aviso. Hizo acopio de valor y se puso de pie, dejando a un lado los documentos oficiales para decirle a Mauro quién era el verdadero padre de June y qué relación tenía con ella, pero lo primero que sintió fue su boca asaltándola con un beso urgente y desesperado.
Era imposible evitar que aquellas chispas se convirtieran en un fuego arrasador, siempre era así entre ellos dos, y Ainara ahogó un gemido bajo sus labios mientras intentaba retroceder, o de lo contrario perdería la cabeza igual que siempre y olvidaría todo.
—Espera… espera Mauro, quiero decirte quién es…
—Mañana. —Él la detuvo cubriendo su boca con una mano y apoyando la frente en la suya—. Mañana me lo dices todo, mañana me dices lo que quieras. Pero esta es nuestra noche de bodas, y a menos que tengas planeado echarme de la habitación, tengo toda la intención de hacerle honor la momento.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....