ROJO PROMESA. CAPÍTULO 40. Pendiente
Era dulce, preciosa, risueña… y cuando tenía hambre era como un gremlin mojado. Mauro se enterneció cuando vio aquella carita de su lado de la cama y de repente se dio cuenta de que eran solo las seis.
—¿June…? Cariño ¿qué haces despierta tan temprano? ¿Tuviste una pesadilla?
—No, papi, ¡tengo hambre! —se quejó la niña restregándose los ojitos y Mauro sintió una ternura que no había experimentado nunca en su vida.
Podía darse la vuelta en la cama y despertar a Ainara, pero la verdad era que quería aquel momento solo para él. Así que se lanzó de la cama y levantó en brazos a June para llevarla a la cocina.
La sentó en la barra de desayunar y se restregó las manos como si se estuviera preparando para la madre de todas las batallas. June lo miró con curiosidad mientras hacía cuatro sentadillas, tres lagartijas, y se daba dos golpes en el pecho como tarzán.
—¡Bien! ¡Ahora sí! ¡¿Qué desayuna una niña de cinco años!? —Abrió la nevera, pero luego se giró para alcanzar su celular—. Mejor le preguntamos a San Go0gle…
—Leche —le dijo June y Mauro dejó el teléfono para mirarla—. Y tortitas, cereal, huevos y baconcito, con jalea o sirope de chocolate, no me gusta la miel. También pueden ser tostadas, mantequilla, o queso de untar… Y ya si estamos en apuros, me puedes dar helado, mi mamá no lo aprueba pero te juro ¡te juro que por esta vez yo te guardo el secreto!
La pequeña pestañeó con picardía y Mauro trató de cerrar la boca porque de la impresión alguna mosca seguro le entraba.
—¿Pero tú eres una niña de cinco años o un jugador de hockey en plena pubertad? —balbuceó Mauro y la vio encogerse de hombros.
—Pues no sé qué es la pubertad, pero el médico le dijo a mi mamá que tengo un «metagolismo» muy rápido —respondió ella con mucha seguridad.
—¿Un «metagolismo», un «metagolismo»? —repitió él mordiéndose la lengua para no reírse—. ¡Eso es lo que me vas a meter tú a mí cuando seas grande, todos los goles del campeonato! —suspiró con resignación antes de abrir la alacena y decidir—. Tortitas serán, con sirope de chocolate, huevos fritos con bacon, y leche. ¿De acuerdo?
June asintió palmeando emocionada porque de verdad estaba ansiosa por su desayuno, y Mauro fue poniendo todos los ingredientes sobre la mesa.
—Te advierto que no soy muy bueno en la cocina, princesa, así que vamos a rezar para que no queme nada —advirtió, y muy pronto comprendería que con los niños no había sarcasmo ni metáforas posibles, porque cuando se dio la vuelta June estaba con sus manitos juntas y sus ojitos cerrados.
—¡Diosito, ya sé que es muy temprano, pero por favor no dejes que mi papi queme las tortitas porque de verdad tengo mucha hambre! ¡Amén! —exclamó y abrió los ojos al sentir que aquel hombre la abrazaba con el mayor cariño.
Mauro tenía aquel sentimiento atorado en la garganta, pero finalmente le dio un beso en la frente y abrió la bolsa de la harina.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....