ROJO PROMESA. CAPÍTULO 41. Un hombre equivocado
Ainara estaba ilusionada, no podía negarlo. Con el senador Rosso trabajaba en lo que se podía, o en lo que Lugh decía que daba más dinero y no se molestaba en quejarse porque siendo honesta no era como que el dinero le sobrara, pero no podía negar que estaba más que feliz de poder dedicarse algo que realmente llenaba su corazón.
Y Mauro parecía más que dispuesto a encargarle aquellos proyectos, sin embargo cuando llegaron a la oficina, su secretaria se veía notablemente nerviosa.
—¡Señor, qué bueno que llega! ¡He estado tratando de contactarlo desde temprano pero… bueno… no me agarraba el teléfono!
La muchacha sabía que era de mal gusto culpar a sus jefes, pero la verdad era que no había sido su responsabilidad que el CEO de la compañía tuviera el teléfono apagado mientras alguien tan importante lo esperaba.
—¿Pasó algo?
—Tiene una visita importante. Sin cita… o mejor dicho, de los que no piden cita —respondió la muchacha y Mauro achicó los ojos porque eran contados con los dedos de las manos los que se atrevían a presentarse en las empresas Keller sin notificación.
Ainara soltó su mano con un gesto suave para darle espacio, sin embargo él negó con determinación.
—No pasa nada, muñeca, acompáñame. Sea quien sea, ya tienes que ir conociendo a todos —le dijo con una sonrisa amable y empujó la puerta de su oficina para encontrarse dentro a un hombre de pie frente a los grandes ventanales.
Ni siquiera tuvo que mirarla, la forma en que Ainara se puso tensa en un solo segundo se lo dijo todo, y cuando se giró hacia ella, lentamente, no supo si lo que veía en su rostro era terror o incredulidad.
Aquel era un momento tan bueno como cualquier otro para perder el control, pero antes de que Ainara pudiera reaccionar, Mauro pasó un brazo alrededor de su cintura y dejó un beso suave sobre su frente antes de adelantarse hacia aquel hombre.
—Senador Weber —siseó con el tono más indiferente del mundo mientras alargaba la mano para estrechar la del hombre frente a él—. Qué extraño placer tenerlo por aquí. Imagino que viene por la construcción de los nuevos hospitales en Berna, y que quiere poner su granito de arena, ¿no es así?
Rolf Weber frunció el ceño antes aquella conversación tan insustancial, y sus ojos fueron a Ainara, como si no pudiera creer que no le hubiera hablado a su marido de una figura tan importante como él.
Pero luego de saludarlo con todo el protocolo, Mauro solo empujó suavemente a Ainara para presentarla.
—Mi esposa, Ainara Keller —dijo antes de llevarla hacia la silla principal de aquella habitación y hacer que se sentara detrás del escritorio.
Luego le señaló al senador una silla común en la que podía tomar asiento frente a él, y se inclinó hacia adelante como si estuviera muy interesado.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....