ROJO PROMESA. CAPÍTULO 55. Una señal
La cara de Khloe Nikaz era como un libro de terror y Ainara estaba segura de que acababa de meter el dedo en la herida hasta el fondo.
La pregunta era legítima, no tenía ningún sentido que fuera ella la autora de todo aquello, más cuando Ainara sabía muy bien que Weber se había cansado de ponerle el cuerno.
—¡No digas nada! —gruñó el senador en su dirección, pero era evidente que su mujer no lo respetaba lo suficiente como para mantener la boca cerrada.
—¿Y por qué no? —gruñó Mauro acercándose—. Mi esposa tiene razón, además sabemos que la madre biológica de June no fue la única con quien te traicionó, ¿por qué diablos quieres a su hija?
—¡Khloe! —gruñó Weber y su mujer lo miró con rabia.
—¡¿Qué?! ¿Te avergüenza decirlo a estas alturas? —siseó con molestia y era evidente que su obsesión con la niña había trascendido al amor que alguna vez había sentido por su esposo—. ¿No puedes decir en voz alta que no puedo tener hijos?
Mauro y Ainara se miraron durante un segundo que pareció infinito, pero no necesitaron despegar los labios para saber lo que el otro pensaba: no había ni una gota de amor en la intención de Khloe Nikaz.
—¿Y por qué no adoptas? —preguntó Ainara mirando a la mujer a los ojos—. Adoptar es la estrategia política perfecta. El señor Senador obtendría una simpatía inmediata de un gran sector pobre de la población y…
—¡Y eso es lo que estoy haciendo! ¡Adoptando! —siseó Khloe entre dientes—. Solo que la quiero a ella, a la hija Luzia, porque como bien dice tu marido: mi esposo me puso el cuerno con medio mundo, ¡pero ella fue la única que tuvo la osadía de parirle!
Ainara sintió que un escalofrío recorría su cuerpo al escuchar aquello. Había mujeres estériles obsesionadas con tener un hijo, pero detrás de la intención de aquella mujer solo había maldad.
—¿Entonces por eso quieres a la niña? —gruñó con rabia—. ¿Para desquitarte con ella por los errores de su madre… y del cabrón de tu marido?
Pero antes de que alguien pudiera hacer un solo movimiento, todos retrocedieron al ver que Khloe sacaba una pistola de su gabardina y apuntaba a Ainara con ella.
—¡Khloe, ¿qué haces…?! —la increpó Weber y por un momento ella también le apuntó antes de girarse de nuevo hacia las dos personas frente a ellos.
—¡Tú te callas! ¡Bastante sufrimiento me has causado ya! ¡Y tú! —le escupió a Ainara—. ¡Lo que yo haga o no con la mocosa no es tu problema! —gruñó con desprecio—. Si se las voy a cobrar todas o no, ese no es tu maldito asunto. ¡Estamos aquí para hacer un intercambio, así que dame a la chiquilla y lárgate, no tenemos por qué volver a vernos nunca más!
Mauro sentía que el corazón le pitaba en los oídos de tan fuerte que le latía. Aquella pistola apuntando hacia Ainara era como un puñal clavándose en su propio costado, porque sabía que era muy fácil que las cosas se descontrolaran y acabaran mal. Alargó su mano despacio para ponerla frente a ella mientras se iba acercando poco a poco, tratando de ponerla detrás de su cuerpo.
—Eso me parece genial —sentenció sin dejar de mira a Khloe a los ojos—. No volverte a verte es una buena idea, pero los dos sabemos que no nos vamos a ir de aquí hasta que no obtengamos lo que vinimos a buscar, porque tú misma lo dijiste, esto es un “intercambio”. Danos la información que le sacaste a Lugh antes de matarlo.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....