ROJO PROMESA. CAPÍTULO 68. El final de un capítulo
Para Ainara no era una buena noticia, ni mala, ni de ningún tipo.
Jamás había percibido al hijo del Senador Rosso como su hermano, ni siquiera su medio hermano, y obviamente que la contactara después de que todo el escándalo había salido a la luz, no podía ser una casualidad. Lo que quedaba por ver era cuáles eran las intenciones de aquel hombre.
—Quiere que nos reunamos —murmuró con un suspiro y Mauro se envaró.
—Puedes decir que no. Sabes que no tienes que hacer nada que no te guste —le dijo él.
—Lo sé, pero pensé… no sé, creo que prefiero saber qué terreno estoy pisando. Si su intención es causarme daño de alguna forma, prefiero verlo a la cara y averiguarlo lo antes posible —declaró la muchacha.
Mauro la rodeó con un abrazo poderoso y besó su cabeza con suavidad.
—Está bien, lo haremos como tú quieras. Solo prométeme que vas a dejar que esté ahí cuando lo veas, no quiero que nada te pase, me moriría solo de la angustia ¿entiendes?
La muchacha asintió despacio, y mientras Mauro volvía junto a su hija, ella se sentaba en la cocina a responder aquella invitación.
Tres días. Era todo lo que faltaba para reunirse con Frederick Rosso, y Ainara no podía negar que estaba demasiado nerviosa. Por supuesto Mauro usó todo ese tiempo para investigarlo, pero por más extraño que pareciera no había un solo indicio de que aquel hombre, que solo era unos años mayor que ella, fuera ni remotamente parecido a su padre.
Esa mañana dejaron a June con sus abuelos y ellos se dirigieron hacia un pequeño restaurante en las afueras de la ciudad. Era un sitio familiar y tranquilo, justo el tipo de sitio a donde los padres iban con sus hijos a desayunar o a los juegos. Y en efecto Frederick Rosso estaba allí con su hijo de ocho años, que disfrutaba emocionado jugando a la pelota con otros niños.
—Vaya, un fanático del fútbol —sonrió Mauro—. Es raro ver eso por aquí.
—Y vaya que es raro –respondió Frederick girándose hacia ellos con una sonrisa sincera—. Pero tengo que prepararlo para lo que viene.
El hombre tendió una mano hacia ellos y estrechó las suyas como un gesto firme mientras Ainara achicaba los ojos.
—¿Y qué es, exactamente? –le preguntó sin cortarse.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....