EN MI PRÓXIMA VIDA. CAPÍTULO 4. Atrapados
—Nada nos va a pasar —aseguró Peter con un suspiro porque de verdad eso era lo que esperaba—. Esta cabaña está hecha para enfrentar situaciones peores, una tormenta pasa en el piso Skatgan cada dos o tres semanas, así que no te preocupes —siseó entre dientes porque la verdad era, por desgracia, que nadie podía prever una situación como aquella.
Ciertamente la cabaña estaba preparada para eso y mucho más, pero ese no era el verdadero problema, sino que una tormenta podía demorar desde horas hasta días.
—¡Maldición! ¡Esto puede ser un condenado desastre! —gruñó con impotencia porque sabía que si la tormenta se demoraba en terminar, no iba a poder participar en su segunda competición de los Juegos de Invierno.
Se paseó por la cabaña mesándose los cabellos con impotencia y se giró hacia la muchacha que estaba acurrucada en un rincón.
—Vamos, levántate de ahí, estás completamente empapada con la nieve y yo también, y lo último que necesitamos es que ahora alguno de los dos se enferme.
Peter alcanzó un poco de ropa de uno de los estantes y la extendió hacia ella. Miró alrededor y encontró una caldera lo suficientemente grande como para lo que necesitaba, la limpió lo mejor que pudo y luego abrió la puerta solo un poco, acarreando nieve dentro y acercándola al fuego.
Por suerte bastaron solo unos pocos minutos para que aquella nieve se derritiera y el agua se calentara, y Peter la llevó hasta el pequeño baño de la cabaña. Estaba bastante aseado para ser un sitio de paso, y la diminuta bañera funcionaba perfectamente.
—Lávale y cámbiate —le dijo—, y trata de no protestar porque esto es lo más agradable que tendremos por el momento.
Kim apretó los labios pero realmente no tenía intención de hacerlo. Se metió al pequeño baño y Peter se sorprendió (aunque no supo si gratamente) cuando no la escuchó pasar el pestillo de la puerta. Eso denotaba que quería atención o que confiaba lo suficiente en él como para saber que noo se propasaría con ella. Y como él era un chico bueno, decidió decantarse por la “confianza” y se dio la vuelta buscando ropa para él.
Kim, por su parte, se limpió lo mejor que pudo con el agua tibia y se puso ropa seca. Cada parte de su cuerpo parecía doler en tensión, pero en el mismo momento que salió cada fibra en ella pareció relajarse y derretirse cuando vio al hombre frente a la chimenea con el torso completamente desnudo.
Hasta ese momento no se había fijado completamente en él, pero a la luz del fuego podía ver la espalda ancha y musculosa. Peter Ferguson era… era… Kim desvió la mirada porque sabía que no tenía derecho a mirarlo así.
Carraspeó saliendo y él dio un paso atrás.
—Lo siento, tenía demasiado frío —le dijo y tomó sus cosas y otra cazuela que ya estaba caliente—. Mejor voy a limpiarme yo también.
Otros cinco minutos y Peter estaba limpio y envuelto en ropa seca de abrigo, y tan silencioso frente a la chimenea que Kim sentía que estaba a punto de estallar.
—Puedes decirlo, es mi culpa que estemos aquí —murmuró por lo bajo la muchacha, pero él solo apretó las mandíbulas con fuerza y respiró hondo.
—El clima no es culpa de nadie —dijo encogiéndose de hombros.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....