EN MI PRÓXIMA VIDA. CAPÍTULO 6. Una aventura
Quizás “calmada” no era la palabra correcta, quizás “aletargada” era el mejor término para describir cómo se sentía en aquel momento.
Se cubrió la cabeza con las manos y se hizo un ovillo, pero nada, absolutamente nada podía cambiar el hecho de que estaban atrapados allí y de que no podría salir, que no podría entregar aquella foto o ganar el dinero que necesitaba.
Kim lloró con aquella desesperación y aquella impotencia de quien ya ha recibido demasiados golpes de la vida y no quiere soportar ninguno más, pero la realidad era que en ciertopunto tenía que aceptar que ya nada estaba bajo su control, especialmente su propia vida.
Ni siquiera sabía cuánto tiempo había pasado, quizás una hora, quizás seis, pero en el mismo momento en que el viento comenzó a sonar de nuevo como un enorme tambor desajustado, sintió los brazos de Peter levantándola con firmeza y empujándola hacia la cabaña, donde volvieron a refugiarse de aquel terrible clima.
—Había esperado que fuera menos tiempo, pero ahora no podemos confiarnos —siseó él revisando hasta la última de las cosas que había en la cabaña y clasificándolas en dependencia de su utilidad o de cuánto había que ahorrarlas—. La buena noticia es que hay agua y comida para varias semanas, la mala noticia es que si no ahorramos la leña, solo nos durará unos pocos días, así que hay que mantener la chimenea encendida con el mínimo indispensable. Vamos a pegar las camas a ella, ponte al menos otra muda de ropa encima y si se pone demasiado frío en la noche te vienes a dormir conmigo ¿de acuerdo?
La miró esperando alguna mala reacción o una protesta, pero la muchacha era lo suficientemente madura como para saber que con aquel condenado frío, y dos o tres mudas de ropa de por medio, la única intención que tenía la orden de Peter era mantenerse calientes y no de la manera más interesante.
El cielo se oscureció en cuestión de pocas horas y Kim apenas fue capaz de pasar algún bocado ese día. A medida que las horas pasaban la resignación iba llegándole como una emoción extraña, como si no le quedara más remedio que aceptar que Dios le había negado hasta la última oportunidad.
Su cuerpo estaba allí, pero su mente estaba perdida en aquel dolor vacío hasta que sintió un brazo cerrándose a su alrededor para estrecharla. Abrió los ojos y se dio cuenta de que estaba tumbada de costado en uno de los camastros, y que Peter se había acostado a su espalda, acurrucándola para mantener el calor debajo de tres o cuatro mantas.
—¿Estás bien? —preguntó él y la cabeza de la muchacha se volvió solo un poco, apoyándose en su frente.
No tenía nada que decirle y nada que reclamarle. Aquel simplemente era un desastre compartido. Su cuerpo se relajó completamente sin saber por qué y solo una pregunta curiosa salió de sus labios.
—¿Cómo puedes estar tan tranquilo? Quiero decir... haciendo todo lo que haces, metiéndote en situaciones como esta... ¿No te da miedo morir?
Peter arrugó el ceño mientras se quedaba pensativo por un momento, porque sentía una extraña satisfacción en ser sincero con ella.
—Lo tenía antes —confesó—. Cada vez que subía una montaña, cada vez que iba a competir, cada vez que se anunciaba alguna tormenta, cada vez que me caía y créeme que me he caído y accidentado un montón de veces. Pero en cierto punto, cuando vives la vida que quieres, dejas de tener miedo.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....