EN MI PRÓXIMA VIDA. CAPÍTULO 9. Sombras del deseo
No estaba mintiendo. Porque en aquel momento, por más extraño que pudiera parecer, la sonrisa de aquel hombre hacía que todo dentro del cuerpo de Kim se llenara de paz. Sabía que debía haber un instante para el remordimiento, pero definitivamente no sería aquel.
Para Peter Ferguson, ese día que había entrado por casualidad a su habitación de hotel, esa era la primera vez que sabía que ella existía. Kim, en cambio, lo había visto demasiadas veces ya. Había estudiado cada uno de sus saltos, cada una de sus competiciones, para asegurarse de que aquel era, en efecto, el hombre al que quería fotografiar.
Y quizás era ese roce unilateral, o quizás era simplemente la seducción implícita de lo desconocido y lo peligroso, pero sabía que en el fondo había solo un motivo por el que lo había elegido a él y era porque le gustaba, porque le había gustado más que cualquier otro, aunque fueran mejores deportistas.
Sintió que se derretía mientras toda su piel entraba en contacto con la de Peter, era tan condenadamente cálido que la desesperaba, como si su cuerpo lo necesitara de alguna manera extraña. Y todo el frío alrededor desapareció de un tirón mientras sentía aquellas manos recorrer su espalda, y deshacerse del brasier para ir a explorar sus pechos con caricias suaves y demandantes.
Fue solo cuestión de dos segundos y un jadeo para que sus pezones se endurecieran bajo sus dedos, como una confirmación de que estaba lista para él. Sintió su boca bajando despacio, dibujando un camino de besos tentativos y delicados mientras observaba su piel ponerse rosada por donde quiera que pasaba.
—¡Dios, tengo tantas ganas de morderte y me da miedo! —exclamó él sin poder evitar el puchero de protesta, y lo siguiente que escuchó fue la risa suave de la muchacha.
—Te juro que no duele —jadeó hundiendo los dedos en su cabello, en el mismo segundo en que Peter la levantaba contra él, metiéndose uno de aquellos pequeños pezones en la boca, chupando hasta ver la pequeña areola morada que le provocaba.
Pero era cierto que de los labios de Kim lo único que salía era un sonido de satisfacción. Sus manos la recorrieron con necesidad, despojándola poco a poco de todo lo que le quedaba de ropa, mientras su boca seguía haciendo una fiesta entre sus pechos.
Era dulce y deliciosa, y le provocaba una maldit@ erección peor que cuando era un adolescente. Quería probarla, quería comérsela a besos, quería hundirse en ella y sentir la presión de sus paredes alrededor de su miembro, quería escucharla jadear y gemir y gritar.
Y para su eterna perdición, la boca de Kim era también juguetona y coqueta. No parecía tener prisa, y su calidez hacía que la piel de Peter se erizara con feroces latigazos de placer. Sus manos fueron a sus caderas, cerrándose sobre ellas, acariciando, bajando hasta que su pulgar fue a rozar su clítoris provocándole un gemido ahogado.
-¡Diablos! -jadeó la muchacha mientras retribuía aquella caricia haciendo desaparecer el pantalón que él llevaba.
-Kim, espera… -suspiró Peter mientras sentía cada mordida, sensual y perfecta con que ella saboreaba su cuerpo hasta llegar a su erección. Sus labios se abrieron, dejando que el aire se escapara totalmente mientras ella lo tomaba en su boca y lo sentía vibrar contra su garganta.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....