EN MI PRÓXIMA VIDA. CAPÍTULO 22. Una mujer determinada
La respuesta era “no”. La respuesta era evidentemente “no”, ya no le alcanzaba, y eso se debía completamente a él. Sin embargo Kim no podía decirle la verdad.
—Estoy buscando mi camino fuera de mi matrimonio —susurró sin mirarlo a los ojos—. Pero los divorcios demoran, ya sabes cómo es.
Peter asintió mientras se quedaba pensativo por un momento, decidiendo si debía o no decirle algo como aquello, pero finalmente se atrevió a despegar los labios.
—¿Tienes que volver a casa de tu marido todas las noches? —preguntó—. Ya sé que no estás con él pero... —Sus dedos recorrieron despacio aquellas marcas que la muchacha tenía sobre las mejillas y que eran las únicas que no le pertenecían a él—. No quiero que algo como esto vuelva a pasar.
—Y no va a volver a pasar —aseguró la muchacha en un susurro—. Pero no sé si pueda ir a otro lugar, es… es bastante complicado.
Sin embargo aquella no era una respuesta que Peter estuviera dispuesto a aceptar. Dejarla ir esa noche fue difícil, todo el tiempo estaba mirando su teléfono, porque la había hecho prometer que si lo necesitaba lo llamaría de inmediato, pero aquel teléfono no dio ni un solo timbre, porque Kim quizás estaba dispuesta a meterlo en su cama pero no en el desastre que era su vida.
Lo que no sabía era que para el mismo momento en que llegó a la casa de su marido, de madrugada, lo primero que se encontró fue a aquel hombre caminando de un lado a otro frente a la chimenea.
—¡¿Dónde demonios estabas, Kim!? —la interrogó con impaciencia, y antes de que terminara de acercarse a ella bruscamente, la muchacha levantó la cámara fotográfica que llevaba en la mano.
—Tengo una cámara —le dijo y Percy frunció el ceño porque aquello le había sonado a advertencia.
—¿Y eso qué?
—Tengo una cámara y una alta capacidad para tomar excelentes fotos, aunque sea delante de un espejo —siseó Kim—. Voy a empezar diciendo que te quiero, que me casé contigo por amor, que tuvimos muchos años felices y que te agradezco por absolutamente todos ellos. Pero nuestro matrimonio se terminó hace tiempo, nuestra vida juntos se terminó hace tiempo, y por más que quieras cuidarme no puedes hacerlo contra mis decisiones. No puedes obligarme, Percy, si quiero morir debajo de un puente ese es mi problema, y si quiero que me coma un tiburón en Australia también es mi problema. Así que si vuelves a ponerme una mano encima voy a tomar fotos de cada marca que me hagas. Y si vuelves amenazarme con buscar un psiquiatra que me declare loca, voy a llevar todas esas fotos a la policía y te voy a denunciar por maltrato doméstico.
—¡Eso no es cierto!
—Y tampoco es cierto que yo esté loca. ¿No es verdad?
Los ojos de su marido se abrieron desmesuradamente mientras retrocedía, porque en los últimos meses la había visto estar deprimida, furiosa, impotente, pero jamás tan determinada.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: UN BEBÉ PARA NAVIDAD
Faltan muchos capítulos y la verdad es que está súper entretenida...
Los siguientes capítulos no se ven 🥺 estan buenísimas estas historias, espero puedan resolverlo!...
No se ve el capítulo...
When reading the parts containing images accompanied by random words, it feels really uncomfortable. Perhaps I and many readers will leave this website....